La revista parisina "Le Point Références" acaba de publicar un número monográfico (Mayo-Junio 2014) sobre "Protestantismos". En su editorial justifica esta decisión con esta pregunta: "El protestantismo es hoy en día, junto con el Islam, la religión que reúne más convertidos en Francia. ¿Por qué? ".

Para contestar su pregunta abre dos puertas.

Por un lado, da una mirada a la historia de la teología protestante. Para ello, entre otros aciertos, lo que hace es presentar una serie de textos fundamentales del protestantismo sabiamente comentados por teólogos e historiadores.

Por otra parte, elabora su propia explicación que no tiene que ser, por propia, desacertada.

La tesis editorial que trata de demostrar es que el actual crecimiento de la Iglesia Protestante, incluso en Francia, es debido a la libertad de pensamiento que la define.

Argumenta a favor de esta tesis diciendo que el protestantismo es capaz de cuestionarse a sí mismo -una y otra vez-, a pesar de que ello conlleve divisiones orgánicas casi hasta el infinito, para repensar mejor su mensaje, su vivencia comunitaria y su acción.

Según François Clavairoly, el actual presidente de la Federación Protestante de Francia, cerca del 3% de la población se siente próxima a la fe protestante lo que significa que alrededor de dos millones de franceses se piensan a sí mismos como protestantes.

La conclusión a la que llega el portavoz de los protestantes franceses es que "siendo ultraminoritario están vigorosamente presentes en la sociedad francesa".

La publicación de este número nos ayuda a conocer mejor lo que está pasando justo a nuestro lado y lo hace a la manera francesa. Es decir: desde su centralidad. Sin embargo ese acento no desmerece en absoluto su contenido que resulta altamente enriquecedor para todos los que quieran estar atentos al futuro que nos espera también entre nosotros.

Un nuevo principio para estar más cerca

Con motivo del Tercer Aniversario de nuestra Autonomía, como Iglesia Metodista, hemos querido poner en marcha este Portal que viene a sustituir la página web que hasta ahora había sido la imagen pública de nuestra Iglesia.
El Portal, que por otra parte se explica por sí mismo, nace con la voluntad de ofrecer a los miembros de nuestras Comunidades Locales una herramienta que nos permita estar más cerca los unos de los otros.
También nace con la voluntad de ofrecer información, opinión y formación tanto para los miembros y simpatizantes de nuestra Iglesia como para aquellas personas que, sin formar parte de nuestro círculo, quieran acercarse a nosotros.
El Portal nace con una gran ilusión y muchas horas de trabajo en una carrera ascendente hacia una más detallada información sobre lo que somos, pensamos y hacemos. Todavía hay más pero lo iremos ampliando poco a poco, sin prisas, cuando sea el tiempo o surja la posibilidad.

El 31 de octubre es el día señalado para conmemorar el inicio de lo que se conoce como la Reforma Protestante de Martín Lutero y su intento de renovación de la vida espiritual y doctrinal de la Iglesia.

Hacer memoria de este hecho no forma parte del calendario litúrgico de la Iglesia Protestante pero sí de su simbolismo teológico.

Por esta razón es una fecha a recordar y es una fecha a celebrar.

Y por esta razón, durante 25 años, el Consejo Evangélico de Cataluña (CEC) puso sobre la mesa la necesidad de que, como mínimo, una vez al año la televisión pública de Cataluña retransmitiera un Culto Protestante -tal y como habitualmente se retransmiten otras celebraciones litúrgicas-. Y, en concreto, que se retransmitiera la conmemoración del Día de la Reforma Protestante.

Detrás de esta petición había una doble intencionalidad: mostrar la pluralidad religiosa del país y abrir el acceso a las minorías religiosas en la programación de actos litúrgicos.

Finalmente la petición fue atendida y los protestantes, junto con otras confesiones religiosas que más recientemente también lo habían planteado, pudieron acceder a la programación de actos litúrgicos en la televisión pública de Cataluña.

Hasta aquí las buenas noticias.

Pero la crisis económica también ha llegado a la televisión pública de Cataluña.

Esta crisis se ha llevado muchas cosas por delante y una de las que también se ha llevado es la retransmisión de los actos litúrgicos de las confesiones que recientemente lo habían conseguido.

Lo que hay que agradecer a la televisión pública de Cataluña es que, a diferencia de otras televisiones públicas, sigue entendiendo que su razón de ser es precisamente ésta: contribuir a hacer visible la riqueza cultural, social, política y religiosa del país. A diferencia de las televisiones comerciales, que están orientadas sólo a ganar dinero, la televisión pública debe estar orientada a equilibrar sus cuentas para hacer posible lo dicho anteriormente.

Es cierto, es una mala noticia que este año nos quedemos sin retransmisión del Culto del Día de la Reforma Protestante. Pero la buena noticia es que se están buscando fórmulas para emitir, en el transcurso del primer semestre del año 2014, un programa especial sobre el protestantismo en Cataluña.

La segunda buena noticia es que aceptan que las decisiones que hoy exige la crisis económica podrán replantearse más adelante.

Habrá quien diga que es una propuesta inaceptable.

Otros dirán que es realista en función del momento que vive el país.

Si me permiten, yo me alineo con los que consideran que ahora lo que es necesario es ser realistas.

El GTER (Grupo de Trabajo Estable de Religiones), junto con AUDIR, ha organizado una Jornada titulada "Religiones por la Paz".

Varios han sido los propósitos de esta Jornada.


En primer lugar promover una campaña de sensibilización en el seno de las diversas confesiones sobre este bien tan preciado y tan escaso como es el de la paz.

El nuestro es un mundo donde la paz está ausente de los hogares, de la sociedad, de los países y, incluso, entre aquellos y aquellas que nos reconocemos a nosotros mismos y a nosotros mismos como personas religiosas.

Es, por ello, que reencontrarnos en torno a la paz debe estar una convocatoria repetida una y otra vez.

En segundo lugar es necesario no olvidar que hay verdaderas amenazas a la paz y la humanidad. Las armas nucleares son una de estas amenazas que, tan sólo pensarlo, nos hace estremecer.

¿Cómo es posible que la humanidad haya inventado esta manera de matarnos unos a otros?

¿Cómo es posible que este indeseable invento aún no se haya destruido por completo?

¿Cómo es posible que destinemos nuestro dinero a mantener esta maquinaria de guerra en lugar de paliar el hambre en el mundo?

Es una cuestión de prioridades: con el mismo dinero podemos hacer el bien a mucha gente o podemos mantener viva la amenaza nuclear.

Las religiones, las confesiones, no podemos, y en realidad tampoco queremos, mantenernos neutrales en estas cuestiones.

Y en tercer lugar, en este esfuerzo para movilizar nuestra sociedad para un mundo sin armas nucleares todos somos necesarios y nunca seremos suficientes.

No nos corresponde a las confesiones religiosas liderar esta cuestión, pero si nos corresponde promover una clara conciencia entre propios, y aún más allá, para que ésta sea una causa que no se olvide hasta que consigamos el objetivo final: la desaparición de las armas nucleares.

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