El fallecimiento del pastor Sebastián Rodríguez, a la edad de 85 (1929-2014), nos abre la puerta a recordar una vida y una lucha, una época y un pasado.

Su vida fue una vida comprometida con el Evangelio de Jesús.

Entre los muchos recuerdos quiero remarcar su entusiasmo y su dedicación. Era un apasionado de las causas en las que creía. Tenía la capacidad de ser emprendedor. Y su entusiasmo era una renovada invitación a participar en sus proyectos que no eran nunca proyectos personales, sino siempre proyectos de Iglesia. Él era la primera respuesta a las necesidades detectadas y desde dentro nos invitaba a otros a formar parte de ella.

Amaba sus causas y nos ayudaba a los demás a amarlas.

Hombre sin fronteras hacía de la carretera su aliada para llegar donde fuera necesario.

Sus preocupaciones fueron: la evangelización, la infancia y la juventud. Y a todas ellas dedicó lo mejor de su vida. Sin olvidar la consagración a la tarea pastoral en las diferentes Comunidades Locales donde fue llamado a servir.

De convicciones teológicas profundas, su vocación pastoral y la honestidad de su llamada le fueron transformando hasta llegar a ser un hombre ponderado de corazón generoso.

Su prestigio en el campo evangélico traspasó las fronteras de su familia denominacional siendo así reconocido en los homenajes de la entrega de la Medalla del Consejo Evangélico de Cataluña y en el reconocimiento del último Congreso Evangélico, el VII, celebrado en la ciudad de Barcelona.

Fue una manera de reconocer la valía de un pastor que logró nuestra estima y un merecido respeto.

Emitir 1.500 programas por televisión es un hito histórico y si, además, se han emitido 1.500 programas evangélicos en España esta cita más que histórica es cósmica.

Pero esta es la realidad del programa evangélico de la televisión gallega "Nacer de Novo" que de la mano de su director, Jaime Fernández, ha conseguido este hito más que remarcable.

Aún recuerdo la amabilidad de Jaime Fernández el día que visité los estudios de la televisión gallega. Una vez nos enseñó las instalaciones, vimos el programa que estaba preparando y fuimos testigos de la buena acogida con que era recibido Jaime entre sus compañeros; nos hizo una propuesta que nos sorprendió: intentar que el director le pueda recibir -nos dijo-.

Y dicho y hecho.

Después de esperar un rato, el director de entonces nos recibió en persona para explicarnos el apoyo institucional que daban, y siguen dando, a él programa evangélico de su televisión.

A todos nos sorprendió no sólo como tan rápidamente nos había acogido sino el apoyo que tenía Jaime Fernández para realizar su tarea.

Gracias a este apoyo el programa evangélico gallego se emite cada semana, como también lo hace el que se emite por televisión española, a diferencia de la televisión catalana en la que el programa evangélico "Néixer de Nou" se emite una vez al mes.

Lo que la mayoría de personas no saben es que el programa protestante que se emite por TV3 cada último domingo de mes se llama "Néixer de Nou" porque es el nombre que había puesto Jaime Fernández en su programa: "Nacer de Novo".

Los dos nos propusimos que todos los programas evangélicos, a las televisiones públicas, tuvieran el mismo nombre.

Nosotros con "Néixer de Nou" hicimos lo que era necesario que hiciéramos.

Ahora lo que hace falta es animar y felicitar a Jaime Fernández, a la televisión gallega y a todas las iglesias evangélicas de Galicia que han colaborado con este magnífico programa por haber llegado a hacer 1.500.

Me faltan palabras para felicitar de todo corazón a todos vosotros que sigáis siendo un ejemplo para todos aquellos que vamos detrás.

Que Dios os siga bendiciendo.

El GTER (Grupo de Trabajo Estable de Religiones), junto con AUDIR, ha organizado una Jornada titulada "Religiones por la Paz".

Varios han sido los propósitos de esta Jornada.


En primer lugar promover una campaña de sensibilización en el seno de las diversas confesiones sobre este bien tan preciado y tan escaso como es el de la paz.

El nuestro es un mundo donde la paz está ausente de los hogares, de la sociedad, de los países y, incluso, entre aquellos y aquellas que nos reconocemos a nosotros mismos y a nosotros mismos como personas religiosas.

Es, por ello, que reencontrarnos en torno a la paz debe estar una convocatoria repetida una y otra vez.

En segundo lugar es necesario no olvidar que hay verdaderas amenazas a la paz y la humanidad. Las armas nucleares son una de estas amenazas que, tan sólo pensarlo, nos hace estremecer.

¿Cómo es posible que la humanidad haya inventado esta manera de matarnos unos a otros?

¿Cómo es posible que este indeseable invento aún no se haya destruido por completo?

¿Cómo es posible que destinemos nuestro dinero a mantener esta maquinaria de guerra en lugar de paliar el hambre en el mundo?

Es una cuestión de prioridades: con el mismo dinero podemos hacer el bien a mucha gente o podemos mantener viva la amenaza nuclear.

Las religiones, las confesiones, no podemos, y en realidad tampoco queremos, mantenernos neutrales en estas cuestiones.

Y en tercer lugar, en este esfuerzo para movilizar nuestra sociedad para un mundo sin armas nucleares todos somos necesarios y nunca seremos suficientes.

No nos corresponde a las confesiones religiosas liderar esta cuestión, pero si nos corresponde promover una clara conciencia entre propios, y aún más allá, para que ésta sea una causa que no se olvide hasta que consigamos el objetivo final: la desaparición de las armas nucleares.

El verdadero cambio interior se produce cuando descubrimos que hemos sido creados por y para Dios; y, vivimos para agradar  a nuestro creador, para ADORAR a Dios.  Diferenciemos lo que es Adorar y Alabar: ADORAR, es amar a Dios sobre todas las cosas, esto debe producir un cambio profundo en nuestras vidas que deben hacerse visibles en nuestras decisiones, esto implica que debe existir sinceridad en nuestros corazones.- ALABAR.- Es la manifestación espiritual de la alegría del corazón cristiano, en cada persona existe una forma diferente de manifestarse, ésta tiene una exigencia, debe ser autentica, sin autenticidad la alabanza se transforma en mentira. Una vez establecido lo que es adorar y alabar, establezcamos como podemos permanecer agradando a Dios.

Lección 1.-  La adoración nace de nuestra libertad.- todas y cada una de nuestras actividades diarias de nuestra vida debemos vivirlas en culto a Dios, es decir, todo lo que realicemos cada día debe ser para honrar y glorificar de Dios, sin dejar que los pensamientos no cristianos nos distraigan de vivir en la presencia de Dios.


Lección 2.- La adoración es adoración practica.-  La adoración práctica es seguir a Cristo con todas las consecuencias, esto no implica caer en el fanatismo, sino que tu vida sea una ofrenda viva sometida a la voluntad de Dios, para ello debes en oración buscar su voluntad, llevando nuestras imperfecciones a los pies de la cruz y ser libre para: adorar, agradar, no hacer las cosas a medias, vivir en excelencia, alrededor de nuestra espiritualidad y librándonos de nuestra mediocridad espiritual.


Lección 3.- Adorar significa cambiar nuestra manera de pensar.- Pablo en Romanos 12:2; nos dice: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.; es decir, que nuestros pensamientos sean transformados conforma a la voluntad de Dios.


Lección 4.- Adorar es hacer lo que Jesús hacía.- Si hemos aceptado y reconocido a Jesús como nuestro salvador personal, que es el camino la verdad y la vida, nuestro maestro, significa que como sus discípulos y seguidores, en continua oración debemos buscar su voluntad y seguir su ejemplo, renunciando a nuestras aspiraciones terrenales, prestando atención a lo que Dios quiere para nosotros.


CONCLUSIÓN.- Hoy, después del camino recorrido, la ilusión de muchos ha dado paso a la frustración. Hay un sentir generalizado de insatisfacción. El frío del desencanto se ha apoderado de un buen número de personas. Muchos han entrado ya en la vía muerta del cinismo. Es el viaje a ninguna parte. Y es que el verdadero cambio todavía no ha llegado. Es el que tiene que ver con la disposición interior del individuo, hacia sí mismo y hacia los demás. Y mientras este cambio no se produzca, todo lo demás no tendrá más que un efecto epidérmico, superficial y pasajero. Aquí es donde el Evangelio ofrece una alternativa de cambio válida a quienes sin prejuicios se abren a su mensaje. Es la alternativa de la fe en Jesucristo. Jesús es el mayor factor de cambio que el mundo jamás haya conocido. Su palabra es portadora de luz, vida y libertad. Sus enemigos dijeron de él en Juan 7:46 "Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre", Jesús rompe los moldes. Su mensaje es radical, transformador. Afirma ser " el camino, y la verdad, y la vida." Es el camino del amor y la reconciliación. Es la verdad que llena el corazón. Es la vida que colma de esperanza.

Estoy convencido de que ya se ha enterado de la noticia: la economía ha crecido en el último trimestre un 0,1%. Lo que también hemos aprendido la mayoría de nosotros, a pesar de que unos pocos ya insistíamos en la misma idea hace muchos años, es que crecimiento económico significa muy poco para las personas menos favorecidas de nuestra sociedad. La prueba la tenemos en las estadísticas sobre pobreza que en los años de bonanza económica si se movieron fue para empeorar.

Hay un dato igualmente negativo: Lo que ha aportado esta crisis es que, además, crecimiento económico no signifique casi nada para las clases medias y trabajadoras del país. Nos hemos visto igualmente afectadas y hemos visto como nuestros hijos han tenido que volver a casa o emigrar porque, a pesar de su gran preparación académica, aquí no se podían ganar la vida.

Estos datos nos llevan a una primera conclusión desde la fe: Desde la perspectiva cristiana si el crecimiento económico no va orientado a mejorar la dignidad humana es un crecimiento mal orientado. Es un crecimiento insuficiente. Y es insuficiente porque lo que es importante no es el porcentaje de crecimiento sino su impacto sobre la dignidad humana.

O dicho de una manera: lo que hay que valorar no es crecimiento o decrecimiento sino su impacto en los niveles de vida de la gente.

Lo importante no es que una minoría de un país viva mejor o pueda ganar más de lo que sea capaz de gastar en vida, sino que la mayoría de la gente viva mejor y que no haya gente que viva en el umbral de la pobreza.

La riqueza de un país no debe medirse por su crecimiento económico, sino por su capacidad de eliminar el número de personas que viven por debajo o en el límite del umbral de la pobreza.

Que económicamente crecemos un 0,1% , un 1 % o un 3% es un dato importante en sí mismo pero socialmente irrelevante si a este dato no se puede añadir el número de personas que han dejado de ser pobres.

Cuando se haga así entonces lo celebraremos porque querrá decir que la economía está al servicio de las personas y no al revés.

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