La vida cristiana en victoria es posible “Llenaos del Espíritu Santo”. Efesios 5, 18b.

Amadas hermanas y amados hermanos en Cristo: El mundo que nos rodea nos anuncia, una y otra vez, la derrota en la que vive. Las señales de corrupción e injusticia alcanzan tales proporciones que casi nadie se sorprende cuando aparece un nuevo caso o un nuevo escándalo. Y aunque hay signos de tímidas reacciones la situación parece desbordar a la mayoría: la gente vive en derrota personal y colectiva y no faltan razones para tanto desasosiego. Como Iglesia de Jesucristo queremos levantar nuestra voz profética contra tanta injusticia, opresión y corrupción.

Queremos hacer llegar a los que sufren el amor de Dios y el mensaje de salvación que está en Jesús. Pero también como Iglesia debemos estar atentos para que el espíritu de derrota y corrupción que nos rodea no nos alcance. Debemos reconocer que hay cristianas y cristianos que viven en derrota espiritual tanto porque tratan de vivir la vida cristiana en sus propias fuerzas como porque viven su fe anhelando las promesas de felicidad que ofrece nuestro mundo.

La Biblia dice y enseña que es posible vencer el pecado. La Biblia dice y enseña que es posible vivir una vida cristiana victoriosa. La vida cristiana es victoriosa no porque las cosas nos vayan mejor o peor que a los demás mortales sino porque la vivimos desde la Plenitud del Espíritu Santo que nos permite salir espiritualmente airosos de las diversas batallas que nos tenemos que enfrentar a lo largo de todos y cada uno de los días de nuestras vidas. Jesús lo enseña claramente en la referencia recogida en Mateo 6,24 “No se puede servir a Dios y al dinero”. Y anteriormente en ese mismo texto leemos que no se puede “servir a dos amos”. El creyente en Jesús tiene que escoger. Nuestra primera decisión ha sido la de aceptar a Cristo en nuestra vida, la de recibir la herencia que tenemos en Jesús, la de encontrar nuestro propósito en la vida en Dios. Nuestra segunda decisión ha de ser comprometernos en el Seguimiento a Jesús pero no tratando de hacerlo en nuestras fuerzas y capacidades, porque fracasaremos, sino en el poder y en la Plenitud del Espíritu Santo. Esa es la segunda bendición que Dios nos tiene preparada.

Pero esa bendición requiere una segunda decisión por nuestra parte. Requiere la decisión de renunciar a involucrarnos en la manera que tiene el mundo de vivir su vida para involucrarnos en la manera que quiere Dios que vivamos nuestra vida. Atar nuestra voluntad a las demandas de este mundo nos lleva al fracaso espiritual precisamente por ello Jesús, antes de marcharse a la diestra de Dios Padre, nos anuncio que seguiría con nosotras y con nosotros como Dios Espíritu Santo.

Es esta experiencia transformadora la que le permite decir al apóstol Pablo, y a nosotros y a nosotras, que “(19b) con Cristo estoy crucificado, (20a) y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi”, según Gálatas 2, 19b y 20a Es decir: vivir en la Voluntad de Dios es posible gracias al Espíritu Santo que produce en nosotros y en nosotras victoria espiritual que se evidencia “(17) Porque los malos deseos están en contra del Espíritu, y el Espíritu está en contra de los malos deseos... (22) En cambio, el Espíritu da frutos de amor, alegría y paz; de paciencia, amabilidad y bondad; de fidelidad, humildad y dominio propio”, en Gálatas 5, 17 y 22.

Vidas cambiadas por Jesús, vidas en las que el fruto del Espíritu no es una leyenda urbana sino una realidad creciente y una verdad bíblica experimentada. Es gracias al fruto del Espíritu que la nuestra es una vida cristiana que crece en santidad en obediente respuesta a la exigencia de Dios cuando dice “sed santos porque yo soy santo”, 1 Pedro 1, 16. La santidad no es sólo conocimiento de Dios es andar la vida cristiana en el Espíritu de Dios.

La Plenitud del Espíritu Santo es una experiencia que debemos buscar cada día de nuestra vida, es una experiencia que no se puede vivir en presente histórico sino que se debe vivir en renovada experiencia. Como creyentes, como familias, como Comunidades Locales y como Iglesia debemos vivir vidas cristianas victoriosas por la Plenitud del Santo Espíritu de Dios en nosotras y en nosotros. Esta debe ser nuestra oración en este nuevo año cuando celebramos el Séptimo Aniversario de nuestra autonomía como Iglesia Metodista.

Si el Espíritu Santo no levanta nuestra Iglesia y nuestro testimonio en vano trabajamos. Busquemos Su Plenitud. Hermanos y hermanas oremos ahora por estos temas.

Guillem Correa.

Presidente Consejo Ejecutivo Iglesia Evangélica Metodista Unida

Barcelona 10 de febrero de 2013

 

Propósito de la Carta Pastoral 2013

Con motivo de celebrarse el Séptimo Aniversario de Autonomía como Iglesia Evangélica Metodista Unida, se invita a las distintas Comunidades Locales a que difundamos la presente Carta Pastoral entre nuestros miembros y congregantes, a que desarrollemos su contenido desde los púlpitos a lo largo de todo el año y a que nuestro énfasis de Oración para el año 2013 sea el ORAR por la Plenitud del Espíritu Santo en todos y cada uno de nosotros y de nosotras.

Del 4 de diciembre del 2010 al 28 de marzo del 2011 el Museo de Montserrat presenta la exposición “Ricard Giralt Miracle. Imaginar con la letra, hablar con la imagen”. En palabras de Álex Mitrani, comisario de la exposición,  ‘Ricard Giralt Miracle es el gran creador gráfico de nuestro país de la segunda mitad del siglo XX. Dio un impulso definitivo a la profesión del diseño gráfico y a la tipografía en el camino de una modernidad cosmopolita y elegante, así como libre y respetuosa, del oficio ’.
Las palabras del comisario de la exposición nos ayudan a presentar, a quien no le conoce, quien era y qué significó, y sigue significando, Ricard Giralt Miracle y nos permiten recordarlo a quienes le conocimos.

El Museo de Montserrat rinde, con esta exposición, un merecido homenaje a una de las grandes personalidades del diseño gráfico de nuestro país. Pero lo hace desde el conocimiento de quién era y cuál era la fe de este gran hombre. Álex Mitrani le describe recordando ‘su pasión por el libro, los trabajos para la iglesia evangélica o para los arquitectos del Grupo R, la creación de tipografías y alfabetos innovadores’.  

Ser hombre de Iglesia, hombre de fe y de fe evangélica, en un tiempo cuando sólo había una manera de vivir el cristianismo, requería valor y compromiso personal pero también requería valor y compromiso personal serlo en un entorno intelectual y artístico en el que se presupone que no hay demasiado espacio para este tipo de experiencias.

Por ello hoy, cuando recordamos su capacidad emprendedora -rememorando que en el año 1947, funda Filograf, Instituto de Arte Gráfico o cuando en el año 1961, funda, con J. Pla-Narbona, el FAD- o su capacidad creadora –cuando, en 1956, empieza a diseñar sus famosas plaquettes- o su capacidad imaginativa -cuando, en 1960, diseña el alfabeto Maryland, como preludio de los seis que vendrán después, conviene no olvidar su espiritualidad cristiana.  

Esta espiritualidad cristiana que lleva a Josep M. Soler, Abad de Montserrat, a decir de él que: ‘Todos le recordamos como un señor de gran fe, como un cristiano evangélico que era’. Seguramente muchos de nosotros quisiéramos ser recordados como un señor o una señora de gran fe. ‘Señor o señora’ porque explica que se ha pasado por la vida con la elegancia de quien sabe estar en su lugar, haciendo que el otro se sienta mejor con nuestra presencia. ‘De gran fe’ porque los cristianos encontramos el verdadero sentido de nuestra vida cuando la vivimos en y desde Jesús. ‘Como cristiano evangélico’ porque explica, a propios y a extraños, el arraigo a la tierra de una fe que, a pesar de ser perseguida por siglos, ha experimentado el milagro de sobrevivir contra todo pronóstico.

Hoy, cuando estamos a punto de celebrar el centenario del nacimiento de Ricard Giralt Miracle (1911-1994), debemos rendir homenaje a quienes hacen posible que podamos honrar su memoria, su vida, su obra y su fe.
Con esta iniciativa se ha conseguido que su legado sea un poco más nuestro y, ojalá, su fe no sea sólo suya, sino que sea una fe que también muchos otros deseemos compartir.

El fallecimiento del pastor Sebastián Rodríguez, a la edad de 85 (1929-2014), nos abre la puerta a recordar una vida y una lucha, una época y un pasado.

Su vida fue una vida comprometida con el Evangelio de Jesús.

Entre los muchos recuerdos quiero remarcar su entusiasmo y su dedicación. Era un apasionado de las causas en las que creía. Tenía la capacidad de ser emprendedor. Y su entusiasmo era una renovada invitación a participar en sus proyectos que no eran nunca proyectos personales, sino siempre proyectos de Iglesia. Él era la primera respuesta a las necesidades detectadas y desde dentro nos invitaba a otros a formar parte de ella.

Amaba sus causas y nos ayudaba a los demás a amarlas.

Hombre sin fronteras hacía de la carretera su aliada para llegar donde fuera necesario.

Sus preocupaciones fueron: la evangelización, la infancia y la juventud. Y a todas ellas dedicó lo mejor de su vida. Sin olvidar la consagración a la tarea pastoral en las diferentes Comunidades Locales donde fue llamado a servir.

De convicciones teológicas profundas, su vocación pastoral y la honestidad de su llamada le fueron transformando hasta llegar a ser un hombre ponderado de corazón generoso.

Su prestigio en el campo evangélico traspasó las fronteras de su familia denominacional siendo así reconocido en los homenajes de la entrega de la Medalla del Consejo Evangélico de Cataluña y en el reconocimiento del último Congreso Evangélico, el VII, celebrado en la ciudad de Barcelona.

Fue una manera de reconocer la valía de un pastor que logró nuestra estima y un merecido respeto.

El 1er  registro: en la órbita espacial.

Según los comentarios de los medios soviéticos, durante la órbita, el cosmonauta Gagarin comentó: «Aquí no veo a ningún Dios». Sin embargo, no hay ninguna grabación que demuestre que Gagarin pronunciara estas palabras. En cambio se sabe que fue Nikita Jrushchov -máximo dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) entre 1953 y 1964- quien en cierto contexto dijo: «Gagarin estuvo en el espacio, pero no vio a ningún Dios allí», después estas palabras  empezaron a ser atribuidas al propio cosmonauta. [Refresqué mi memoria en la Wikipedia...].
En mi infancia resonaron por casa estos comentarios. Desde los 5 años en adelante no se borró de mi mente eso que el primer viajero espacial no viera a Dios. Cuando crecí un poco, la frase se volvió provocativa ideológicamente: los americanos capitalistas ingenuos creen en Dios, pero los soviéticos se conducen por la evidencia.

Cambio de registro: en Tarragona.

Cierta ocasión un joven pastor, con el que en tiempos mozos había compartido retiro, reuniones de oración, cena, cultos, canciones propias y ajenas me dijo hablando por teléfono: "¡Vente a Tarragona Llorenç, que Dios está aquí obrando!".

Los partidos políticos nos están llamando a las urnas. Todos nos quieren seducir con sus propuestas para que les votemos pero una pregunta que no debemos olvidar, para no arrepentirnos después, es la siguiente: ¿qué dicen los partidos sobre Libertad Religiosa?

La Libertad religiosa, entendida como derecho colectivo de los creyentes, es una asignatura pendiente que se juega más en la liga de la confrontación partidista que en el ámbito de la justicia democrática.

Los partidos aprovechan su posición en relación a la Iglesia Mayoritaria para establecer sus criterios de actuación en materia de Libertad Religiosa. De esta manera caen en la misma trampa de lo que dicen querer huir.

¿Está la democracia española suficientemente madura para pensar la Libertad Religiosa desde la pluralidad de creencias?

Una mirada a los diferentes programas electorales de los diferentes partidos políticos que se presentan en estas elecciones nos aporta un panorama más bien triste.

Pensemos antes de votar.

Aunque todavía hay una propuesta mejor.

Interpelemos a los partidos políticos para que no olviden la Libertad Religiosa en su agenda de los próximos años.

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