Los equipos de la pastoral penitenciaria se han reunido en su tradicional Jornada Anual. Esta Jornada, que se vio también afectada por la crisis y, por ello, se dejó de celebrar en los últimos años, se ha podido volver a celebrar.rezandoY este año ha vuelto y lo ha hecho con más fuerza.

Con más asistencia que nunca, y con un alto compromiso por parte de todos, la Jornada giró en torno a "Cómo forjar el carácter cristiano en un entorno penitenciario".

Evidentemente el reto que conlleva esta aspiración no es fácil pero en el transcurso de la Jornada se quiso dotar a los distintos Agentes Pastorales de herramientas para reforzar la experiencia de la fe cristiana en aquellos internos que se la hacen propia.

El casi centenar de personas que se reunió escucharon con atención las nuevas propuestas presentadas, que abrieron un interesante debate.

Uno de los énfasis que se quiso poner sobre la mesa es que hay que saber diferenciar entre la herramienta y su aplicación. Mientras que la herramienta es la misma para todos, su aplicación está en función del receptor. No saberlo diferenciar y aplicar la misma respuesta para todos no sólo no consigue el resultado esperado, sino que acaba desautorizando la validez de la herramienta empleada.

Por esta razón se ofreció, desde el Ministerio Evangélico en Prisiones (MEP), unas Jornadas de Formación para los Agentes Pastorales con un doble objetivo: Primero, capacitarlos mejor para la tarea que se desarrolla. Segundo, mejorar su capacidad para usar mejor las herramientas de intervención de que disponen.

La Jornada concluyó con una comida de hermandad donde los diferentes participantes pudieron reencontrarse con otros Agentes Pastorales que, por las circunstancias ya explicadas y conocidas, hacía tiempo que no se veían.


Hace unos años mi hija viajó a África. Concretamente a Níger y más concretamente a una población llamada Zinder. Pasó unas largas semanas trabajando con una amiga suya, cooperante, en un proyecto social. Hizo relación y amistad con un puñado de familias, sin distinción de creencias.

Hace unos días, su amiga se puso en contacto de nuevo con ella. Ya no vive en Zinder ni tampoco en Níger. A pesar del alejamiento ha mantenido los contactos para mantener viva la relación.

Las noticias que ha recibido son estremecedoras.

A raíz de lo que pasó en París ocho familias cristianas, con las que ambas habían convivido, han sido víctimas de una serie de ataques.

Han quemado las Iglesias Evangélicas donde se congregaban.

Han quemado y destruido sus pobres hogares.

Han perdido todo lo que habían acumulado en el transcurso de toda su vida. Incluso, han matado sus pocos animales y han arrasado sus pequeños huertos.

Se han quedado sin nada.

Si vivían por debajo del umbral de la pobreza, antes de estos denunciables sucesos, ahora viven por debajo del umbral de la supervivencia.

Están atormentados y desconcertados.

La suya es la mirada de las víctimas.

Cuando alguien les ha explicado por qué les han atacado, su sorpresa ha sido mayúscula.

No acaban de entender por qué ellos tienen que pagar por lo que ha hecho o ha dicho una revista que se publica en París.

Estas ocho familias argumentan que ellas nunca han tenido relación con esta revista, ni con París y, ni siquiera, con toda esta dolorosa situación.

Hay una chica, que trabaja en una ONG, que está tratando para canalizar ayuda económica para tratar de paliar la situación de estas ocho familias.

Es una persona de confianza.

Ni arreglaremos el mundo ni la raíz del conflicto, pero si ayudamos a estas ocho familias tendrán un fundamento desde el que podrán rehacer sus vidas.

Por si crees que puedes ayudar te adjunto el link:

http://www.gofundme.com/kxfxgc

El péndulo de la historia amenaza con volver. Al menos eso es lo que se desprende del programa emitido por la Primera Cadena de TVE "59 segundos", presentado por María Casado, en el cual se suponía que se iba a tratar de la posible futura ley de Libertad Religiosa. Al mismo fueron invitados a participar los representantes de las confesiones de notorio arraigo (Judíos, Musulmanes y Protestantes), los representantes de la Iglesia Católica y representantes de organizaciones de la sociedad civil.
En realidad el debate fue prácticamente un largo monólogo del señor Francisco Delgado, presidente de una organización llamada "Europa Laica". Los demás participantes trataron, con más aciertos (Mariano Blázquez, representante de la Comunidad Protestante) unos que otros y con algunos desafortunados desaciertos, de posicionarse sobre la cuestión que les convocaba.
Claro que la tarea no resultaba nada fácil dado que todas las preguntas iban dirigidas en primer lugar al representante del laicismo, que no de la sociedad laica. Y, por si no hubiéramos tenido suficiente, se añadieron dos participaciones grabadas del Presidente de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores.

En definitiva, en un espacio en el que se suponía que los representantes de las minorías religiosas, y de la Iglesia mayoritaria, iban a presentar sus respectivas posiciones sobre la futura ley de Libertad Religiosa se dio el protagonismo a los no religiosos y se centró el debate sobre la libertad de conciencia en lugar de centrase sobre la Libertad Religiosa.
Una vez más las minorías religiosas de este país se quedaron sin voz.
Hemos pasado de la exclusión histórica, a la que se ha habituado nuestra sociedad, a ser ahora excluidos por otros.
La libertad de conciencia es un derecho amparado por la Constitución y por otras normas legales. La libertad de conciencia, como la libertad de creencia, es un derecho individual conocido, reconocido y amparado, de manera sólida y consistente, por el actual ordenamiento jurídico en nuestro Estado de Derecho. Y si alguien piensa que esto no es así que promueva una ley específica que ampare todavía más este derecho individual.
El debate sobre la futura ley de Libertad Religiosa no ha de girar alrededor de la libertad de conciencia sino que ha de determinar cuáles han de ser los Ámbitos (Acuerdos) de Cooperación entre el Estado, en sus diferentes niveles administrativos, y las Confesiones Religiosas de este país - incluida la Iglesia Católica. Se trata, pues, de establecer el espacio del derecho colectivo para aquellas personas que se han agrupado, de manera estable, en función de su fe.
Hablar de otras cuestiones puede que resulte muy interesante pero se aleja de la Libertad Religiosa que necesita este país. Mejor dicho: de la defensa de la Libertad Religiosa de las minorías religiosas de este país, unas relaciones que han de estar basadas en la igual entre confesiones y entre estas y la sociedad civil organizada.
Reclamo nuestro derecho a dejar de ser ciudadanos de segunda en este país por el hecho de ser protestantes. ¿Es pedir demasiado a principios del siglo XXI? La Reforma Protestante se inicio en el siglo XVI. ¿Cuántos siglos hemos de continuar esperando para dejar de ser ciudadanos de segunda en este país?

"Estigueu sempre alegres. No deixeu de pregar. Manteniu-vos en constant acció de gràcies, perquè això és el que Déu vol de vosaltres com a cristians." (1Te 5: 16-18)

Per mitjà de les tres recomanacions expressades per l'apòstol Pau a l'església de Tessalònica, s'hauria de reconèixer als cristians en qualsevol lloc del planeta, ben cert que no sempre és així, però han de romandre en el punt de mira. La vivència cristiana expressa la seva ser mitjançant l'alegria, la pregària i l'acció de gràcies a Déu.

Si haguéssim de destacar alguna d'aquestes tres recomanacions, jo m'inclinaria per l'oració, aquesta li és indispensable als cristians, entenc que no pot haver vivència cristiana si l'oració no és present. El cristià/na és una persona que prega, si no hi ha oració en el seu viure quotidià, tot es reduirà a una pràctica religiosa, que sense ser criticable, haurà perdut la intimitat i relació personal amb el Creador.

L'ésser humà abastat per la gràcia de Déu, mogut per l'Esperit sent la necessitat de pregar, és possible que al principi no sàpiga com fer-ho, o potser no sàpiga què ha de dir, o pot ser que no sàpiga què pot demanar. Però l'Esperit que ha entrat en ell, ja està actuant, posant al creient en relació amb el seu Senyor. Pregar és en primer lloc l'impuls interior que ens posa en relació amb Déu, iniciar un diàleg pel qual parlem a Déu i ens disposem per escoltar la seva Paraula, iniciar una trobada estreta entre Déu i nosaltres, una comunió on en primer lloc sentirem la presència de la transcendència, que difícilment es pot expressar amb paraules, una experiència des de la contemplació. Després vindran les paraules, paraules de lloança, de reconeixement de la nostra realitat humana, imperfecta davant Déu, que necessita de la seva Gràcia, paraules que brollant de l'interior parlen de les nostres necessitats i de les necessitats dels qui ens envolten, reconeixent davant Déu la nostra absoluta necessitat. És veritat que abans que els nostres llavis puguin expressar davant Déu el que necessitem, Ell ja ho sap, però cal que ho diguem, doncs en dir-ho, també ens preparem per rebre la seva benedicció.

 

L'oració és escolta atenta, quan preguem també estem rebent la Paraula de Déu que ens parla, en ocasions com un remolí, en altres moments de forma suau, ens parla directament a nosaltres, no es tracta ja d'escoltarla en els esdeveniments del passat expressats a l'Antic o Nou Testament, l'escoltem viva en la nostra realitat present. Aquesta Paraula que arriba a nosaltres, ens mostra quina és la voluntat de Déu en i per a la nostra vida. Aquesta Paraula és per a nosaltres Paraula viva, paraula que escoltem en el context del nostre viure quotidià. Així, per mitjà de l'Esperit Sant, s'estableix una relació entre viure i la Paraula, podent comprendre quina és la voluntat de Déu i què espera de nosaltres. L'oració ha d'anar unida necessàriament a la lectura i reflexió diària i continuada de la Paraula de Déu. En la nostra pregària, per tant hem de deixar espai per escoltar i per parlar, rebent la benedicció d'experimentar la presència del Déu en la nostra vida, en actitud dialogant.

El cristià té la necessitat de pregar quotidianament: "no deixeu de pregar"; ha de fer-ho de forma personal i privada, però també ha de propiciar moments d'oració comunitària, en família, d'aquesta manera cada dia la família pren consciència de la seva realitat en la presència de Déu, es disposa a parlar amb Déu i a rebre la seva Paraula. De la mateixa manera, també és important la pregària en la comunitat de fe, prenent consciència de ser poble de Déu, manifestant solidaritat en les necessitats i preocupacions dels germans i intercedint per la vida del món al que Déu estima.

És mitjançant la pregària, en la que expressem les nostres necessitats i les del nostre proïsme, i lloem nostre Senyor en acció de gràcies, per la qual som conscients de rebre la seva Paraula, per la qual cosa podem experimentar les paraules amb les que l'apòstol Pau exhorta als cristians a la ciutat de Tessalònica, "Viviu sempre contents" i "Manteniu-vos en constant acció de Gràcies".

Este artículo ha sido publicado en el Boletín de octubre de CEC Masvidal.

La Biblia nos dice que matar es pecado. Todo libro sagrado nos dice lo mismo.

Pero si además de matar lo hacemos en nombre de Dios, faltan palabras para definir la dimensión de este pecado.

Los eventos de París, de nuevo París, y de diversas partes de la geografía nos recuerdan, de nuevo, que nuestra voz aún debe ser más alta, más fuerte y más contundente para rechazar toda esta serie de asesinatos terroristas.

Si la violencia es condenable, la violencia terrorista agota las palabras de condena.  El mundo ha enloquecido y en medio de tanto desacierto tenemos que mantener la calma.

Pero mantener la calma no significa tener que callar. Sino todo lo contrario.

Dios no es nuestro, sino todo lo contrario: nosotros somos de Él, si queremos.

Pero, queramos o no queramos, lo que es inadmisible desde el punto de vista humano o divino, es utilizar el nombre de Dios para justificar ningún tipo de violencia terrorista.

La violencia terrorista ni tiene nombre, ni tiene ideología, ni tiene ningún tipo de razón que la justifique.

Asesinar, a toda una serie de gente inocente, en nombre de una causa justa anula la legitimidad de esta causa.

Asesinar, a toda una serie de gente inocente, en nombre de Dios niega la religiosidad de quien lo haga. Pero la niega contundentemente.

Toda persona religiosa busca crecer en su bondad, gracias a su experiencia de espiritualidad.

Esta es una de las dimensiones más importantes de la espiritualidad.

Si nuestra espiritualidad no nos lleva a la armonía entre nosotros y Dios y entre nosotros y nuestro prójimo no es ni espiritualidad ni tampoco es religiosidad.

La ideología que pretenda justificar la violencia terrorista no podrá nunca legitimar ninguna de las acciones que, de la misma, se puedan derivar.

Necesitamos, desgraciadamente, volver a repetirlo porque es importante que no lo olvidemos ni dentro ni fuera.

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