La noticia nos sorprendió doblemente a todos nosotros. La renuncia del Papa a continuar en su pontificado nos sorprendió por inesperada y por la novedad del evento.
No estamos acostumbrados a este tipo de decisiones.
Suele ser recomendable que cuando asumes alguna responsabilidad, más o menos pública, trates de acercarte a alguien que ya ha pasado por esta experiencia para recibir sus sabios consejos.
Con el paso del tiempo la mayoría de lo que te han dicho se desdibuja en tu memoria pero lo que nunca deberíamos olvidar es aquel sabio consejo que dice que más importante que saber llegar es saber salir.
No sé si yo sabré aplicarme este sabio consejo cuando llegue el momento. Lo que sí puedo constatar es que el Papa actual sí lo ha aplicado.
Pocos recordarán, dentro de unos años, cómo llegó a ser Papa. Los más estudiosos mantendrán viva la memoria de lo que consideren más importante de esta etapa de la Iglesia Católica. Lo cierto es que todo el mundo lo recordará como el primer Papa del siglo XXI que supo escoger el momento oportuno para dejar su guía y volver a casa.
Y ahora ¿qué?

No le corresponde a un protestante decir qué debe hacer la Iglesia Católica ni en el supuesto, que no es el caso, que nos preguntaran nuestra opinión.
Entonces, ¿qué podemos decir?
Casi nada, por no decir que lo mejor, y lo que nos corresponde, es no decir nada.
Lo que tenemos que hacer es orar por la Iglesia Católica porque, como cristianos y cristianas que somos, lo que pretendemos no es que encuentren su camino, sino que encuentren el camino que Dios quiere para ellos.


El 31 de octubre del año 1517 Martín Lutero clavó en la puerta de la catedral de la ciudad alamana de Wittenberg, las hoy famosas "95 tesis" sobre cuestiones religiosas candentes en aquellos momentos.

Este documento no sólo abrió un debate teológico, sino que cambió el sentir de la historia de la Iglesia y, por extensión, la marcha de la propia historia.

Como es obvio las Iglesias Protestantes de todo el mundo, y más concretamente de Europa, quieren-queremos, celebrar este acontecimiento como el hito histórico que es y significa.

A pesar de que la Reforma Protestante ha llegado a nuestras tierras con siglos de retraso también nosotros tenemos que empezar a plantear la celebración de esta fecha como un hito histórico.

Esta celebración ha de permitirnos, a la Comunidad Protestante, tomar conciencia de nuestra propia historia y al resto de la sociedad tomar conciencia de nuestra realidad.

En poco tiempo la fecha formará parte de nuestro presente, por lo que ahora lo que tenemos que hacer es empezar a anticiparnos para que cuando llegue este hito lo podamos celebrar todos, es decir: unos y otros, tal y como se merece.

Juan 4:46-54

"El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna." (Juan 5:46-54)

Jesús habla para ti y para mí. Habla porque Él es la Palabra divina que creó los cielos y la tierra y nos creó a nosotros llamándonos a la vida. Jesús habla para que este mundo y nosotros en él podamos permanecer, ya que el mundo se reveló orgullosamente y se levantó contra su creador, condenándose a muerte, no en el futuro, sino ahora. Si Jesús no habla, no habrá más que desolación, dolor y vaciedad, así estaba la tierra antes de que Dios la ordenara por medio de su Palabra creadora, "desordenada y vacía".

Jesús te habla y me habla de manera definitiva. En otros tiempos, Dios habló a nuestros padres por medio de los profetas en repetidas ocasiones. Pero ahora, en nuestros tiempos, en estos últimos días, nos habla por el Hijo, y habla directamente a cada uno de nosotros, para que le escuchemos, porque cuando Dios habla, el ser humano no tiene más remedio que postrarse ante Él y escuchar lo que Dios le dice. Y lo que Dios te dice hoy es: "Ve, tu hijo vive". Ve y confía porque tú eres mi hijo.

(Oremos para que los países tomen responsabilidad en el cuidado del planeta, oremos por la Cumbre del Clima que se celebra en París.)

Tengo un buen amigo que se pasa media vida en el aeropuerto. Es decir: viajando. Es un pastor protestante que trabaja a nivel mundial con una dedicación más centrada en Europa y América, especialmente en Latinoamérica.

En las pocas ocasiones en que podemos encontrarnos para charlar me gusta que me explique cómo va la Iglesia Protestante más allá de mi propia mirada. Y casi en todas las conversaciones acabo constatando que el cristianismo vive un momento de gran vitalidad y más particularmente la Iglesia Protestante.

Su visión sobre el cristianismo es muy diferente de la mirada que ofrece una buena parte de tertulianos cuando hablan sobre el cristianismo. Estos, en general, hablan de la Iglesia para referirse a la Iglesia Católica como si la Iglesia Ortodoxa o la Iglesia Protestante no existieran. Cuando hablan de la crisis de fe, creen que lo que nos pasa en Europa es lo que está pasando en el resto del mundo. Y cuando analizan la situación, lo hacen siempre desde una lectura política de la vida. Para no entrar en la polémica sobre la falta de respeto que muchos de ellos y de ellas manifiestan cuando hacen referencia al Espíritu Santo.

A modo de ejemplo mi amigo me comentaba que en China la Iglesia Protestante ha pasado de un millón de personas antes de la revolución comunista a los actuales 50 millones para añadir, a continuación, que se calcula que dentro de 40 años será el país con más protestantes, y quizá cristianos, de todo el mundo.

Que la vieja y desorientada Europa haya perdido el camino de la fe no significa que en el resto del mundo las cosas vayan de la misma manera. Esto es lo que parece que no entienden determinados tertulianos.

Recuerdo las últimas palabras de mi amigo la última vez que nos encontramos: espero que algunos de estos tertulianos que opinan sobre el cristianismo mirándose el ombligo estén mejor informados del resto de cuestiones sobre las que opinan.

Un deseo que, estoy seguro, muchos compartimos.

Este último fin de semana un buen grupo de Iglesias Evangélicas de Cataluña han salido la calle, a pesar de que la lluvia no ha ayudado, para demostrar su solidaridad con la Iglesia Perseguida de Irak y de Siria.

Con varias pancartas, donde se podía leer "Basta de perseguir cristianos" y con la letra "N", de nazareno- para identificarse con Jesús el Nazareno, se ha querido hacer llegar a los gobernantes una pública demanda para que actúen a favor de estos cristianos.

También se ha querido hacer llegar a estas víctimas el mensaje de que no están solos.

Y, por último, se ha querido hacer un llamamiento a la sociedad catalana, que siempre se ha mostrado tan solidaria con los oprimidos y perseguidos, para que también muestre su solidaridad con la Iglesia Perseguida.

Las concentraciones, las pancartas y las ofrendas que se han levantado este domingo a favor de los cristianos de Irak y de Siria perseguidos por su fe nos deben hacer reflexionar sobre nuestro sentido de ser Iglesia.

La Iglesia de Jesús no somos sólo los que nos reunimos cada domingo en la misma Comunidad Local. Ni tampoco somos sólo los que nos reunimos bajo una misma familia denominacional. Somos Iglesia todos aquellos hombres y mujeres que nos reconocemos seguidores y seguidoras de Jesús en privado y en público, en los buenos y en los malos momentos, cuando el viento sopla a favor y cuando sopla en contra.

Y ser Iglesia es también llorar cuando nuestros hermanos y nuestras hermanas lloran.

Hoy lloramos por nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia Perseguida. Y hoy oramos para que Jesús seque nuestras y sus lágrimas. Pero, especialmente, oramos para que Jesús consiga detener a los que son los causantes de su persecución.

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