El fallecimiento del pastor Sebastián Rodríguez, a la edad de 85 (1929-2014), nos abre la puerta a recordar una vida y una lucha, una época y un pasado.

Su vida fue una vida comprometida con el Evangelio de Jesús.

Entre los muchos recuerdos quiero remarcar su entusiasmo y su dedicación. Era un apasionado de las causas en las que creía. Tenía la capacidad de ser emprendedor. Y su entusiasmo era una renovada invitación a participar en sus proyectos que no eran nunca proyectos personales, sino siempre proyectos de Iglesia. Él era la primera respuesta a las necesidades detectadas y desde dentro nos invitaba a otros a formar parte de ella.

Amaba sus causas y nos ayudaba a los demás a amarlas.

Hombre sin fronteras hacía de la carretera su aliada para llegar donde fuera necesario.

Sus preocupaciones fueron: la evangelización, la infancia y la juventud. Y a todas ellas dedicó lo mejor de su vida. Sin olvidar la consagración a la tarea pastoral en las diferentes Comunidades Locales donde fue llamado a servir.

De convicciones teológicas profundas, su vocación pastoral y la honestidad de su llamada le fueron transformando hasta llegar a ser un hombre ponderado de corazón generoso.

Su prestigio en el campo evangélico traspasó las fronteras de su familia denominacional siendo así reconocido en los homenajes de la entrega de la Medalla del Consejo Evangélico de Cataluña y en el reconocimiento del último Congreso Evangélico, el VII, celebrado en la ciudad de Barcelona.

Fue una manera de reconocer la valía de un pastor que logró nuestra estima y un merecido respeto.

La Escuela es el espacio común donde los más pequeños de cada casa se forman para forjarse un buen futuro. Es, pues, la escuela un espacio donde deben transmitirse conocimientos pero donde también deben transmitirse valores. De entre los valores que deben transmitirse a la Escuela quiero destacar uno: el respeto a la pluralidad religiosa.

Alumnos y maestros deben poder convivir con creyentes de otras religiones como parte de su normalidad cotidiana. A pesar de los cerca de 40 años de democracia los rastros de cerca de 40 años de nacionalcatolicismo siguen vivos.

Y digo que siguen vivos porque, por un lado, hay quien quiere mantener el monopolio de la enseñanza de la religión católica en la escuela y por otro hay quienes, por diversas razones, reaccionan en sentido totalmente contrario: Quieren excluir la religión católica de la escuela y, por extensión, el resto de religiones.

¿Cómo podríamos ayudar a unos y otros a entender que ambas posiciones están superadas no sólo por la historia, sino por la realidad sociológica del país?

¿Cómo podríamos ayudar para que fuera normal en la escuela lo que es normal en las calles de nuestros barrios y ciudades?

En España hay 3.446 Templos Evangélicos, 1.274 Oratorios Musulmanes, 718 Salones del Reino y 176 Templos Ortodoxos -entre otros-, hasta llegar a los 6.055 Centros de Culto.

Por su parte, la Iglesia Católica cuenta con 22.217 parroquias lo cual quiere decir que del sumatorio total el 21 % de los actuales Centros de Culto pertenece a las confesiones minoritarias.

Dejando claro que estas cifras no se puede desprender que el 21 % de la población practica alguna de las religiones minoritarias, sí se puede deducir que el pluralismo religioso se ha instalado entre nosotros con voluntad de quedarse.

Es esta constatación que debe llevar a alumnos, maestros, madres y padres a defender una escuela plurireligiosa donde no se excluya el derecho a la espiritualidad.

Pero para que esta nueva realidad se vaya ampliando debemos ponernos manos a la obra. Para empezar: que los padres evangélicos, con hijos en edad escolar, ejerzan su derecho de apuntarles a la enseñanza de la religión evangélica.

Estamos a las puertas de la nueva matriculación y cuantos más padres y madres lo hagan más contribuiremos a la pluralidad religiosa en nuestras escuelas e institutos.

Puede ser un primer paso que, si nos esforzamos, dentro de unos años dará un buen resultado.

Hace poco se ha celebrado en la ciudad de Barcelona la II Cumbre Interreligiosa Iberoamericana. Este tipo de cumbres son encuentros previos que se organizan antes del encuentro anual de jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos. Su propósito es poner en la agenda de los máximos dirigentes de cada país una serie de propuestas de trabajo que contribuyan a un mayor profundización en las libertades y en el desarrollo económico.

Por segunda vez en la historia se ha considerado que la perspectiva de las Confesiones Religiosas puede ser una aportación significativa a las conclusiones finales de la Cumbre.

La verdad sea dicha es que para el GTER, el Grupo de Trabajo Estable de Religiones, -organizador del encuentro junto con Religions for Peace- ha sido un reto importante organizar este evento y trabajar para llegar a unas conclusiones finales que respondan a la expectativa creada.

Este nuevo espacio de servicio y testimonio debe llevarnos a una profundización en nuestra propia reflexión sobre la parte del espacio público que estamos llamados a ocupar.

Si hace unos años el reto era trabajar para fomentar el diálogo interreligioso y para fomentar el diálogo con la sociedad civil, el reto de hoy en día es ser capaces de poner sobre la mesa propuestas de trabajo con vocación de cambio social.

Ya no basta con decir que queremos dialogar. Hoy en día hay que decir sobre qué queremos dialogar y cuál es nuestra hoja de ruta para este diálogo.

Tal vez por esta razón, en lugar de insistir tanto en el diálogo, lo que hoy tenemos que hacer es empezar a construir el discurso interreligioso. Este no debe ser un discurso en el que debatamos entre nosotros tal y cual cuestión teológica, sino en el que debatamos entre nosotros, desde las respectivas perspectivas de fe, cuáles son las carencias de este mundo que debemos denunciar y cuáles son los caminos que hemos de emprender para enderezar estas situaciones.

El reto es importante porque este discurso interreligioso no puede ser la resultante del pensamiento particular ni de una persona ni tampoco de una confesión, sino que debe ser fruto de un proceso que nos lleve a construir juntos respuestas para aquella parte del mundo a la que podemos aportar propuestas.

El reto nos pilla un poco a contrapié. Las situaciones de crisis que nos rodean, por su gravedad, exigen lo mejor de todos nosotros pero estemos atentos a este reto, no sea que la crisis nos haga perder el necesario discurso interreligioso que entre todos debemos construir.

Un nuevo principio para estar más cerca

Con motivo del Tercer Aniversario de nuestra Autonomía, como Iglesia Metodista, hemos querido poner en marcha este Portal que viene a sustituir la página web que hasta ahora había sido la imagen pública de nuestra Iglesia.
El Portal, que por otra parte se explica por sí mismo, nace con la voluntad de ofrecer a los miembros de nuestras Comunidades Locales una herramienta que nos permita estar más cerca los unos de los otros.
También nace con la voluntad de ofrecer información, opinión y formación tanto para los miembros y simpatizantes de nuestra Iglesia como para aquellas personas que, sin formar parte de nuestro círculo, quieran acercarse a nosotros.
El Portal nace con una gran ilusión y muchas horas de trabajo en una carrera ascendente hacia una más detallada información sobre lo que somos, pensamos y hacemos. Todavía hay más pero lo iremos ampliando poco a poco, sin prisas, cuando sea el tiempo o surja la posibilidad.

A mans de qui estem? Què serà de mi? I de nosaltres? Fins a quin punt?- dir una veritat de 5 i altra de 10-

Algunes d'aquestes preguntes sorgeixen de manera tan natural de dins com aigua que surt dels porus i segons com, un pot tenir la desagradable sensació de sequera existencial i fins deshidratació  emocional.

Som en mans de Déu, en les nostres , o a mans del Diable?

 
De vegades les coses no surten com  un planeja. L' apòstol Pau s'hi va posar de ple, obstinadament fent la seva tasca, però en diverses ocasions va ser impedit de dur a terme justament l'empresa que Jesucrist li havia encomanat fer, camí a Damasc.

I és que de vegades sens a dir que és el Diable qui posa pals a les rodes. Altres vegades som directament nosaltres qui diem solemnement que el Senyor de la Història és qui controla les circumstàncies i res escapa de la seva Providència (Salvació, Prevenció, Protecció, Sosteniment).

Ningú, -a part d'Ell- sap enmig  d’esdeveniments i successos, cosir de manera tant magistral amb els fils del nostre lliure albir i les seves conseqüències lamentables  amb la seva Voluntat inapel·lable.
 

Doncs valguem Déu! - dirà algun imprudent- No és Déu Amor i no ens vol pas el mal? O es que fa allò de que : “Qui et vol be et farà plorar"?
 

Permet-me un parell de veritats: una de curta de 5 síl·labes i altra de 10 .
 
La de 5: "Déu no juga brut": Sinó que exercita la inhumana tasca (ningú pot, imitar-li, per això és divina) de portar a terme tot allò s'ha proposat fer. Ni juga brut, ni juga amb nosaltres: Ens estima. (No és de rebut el verb jugar per a referir-se a l'activitat de Déu).

En el llibre de Job, però, es descobreix una altra dimensió: la dels homes i les dones de Déu. Que hi ha un abans i un després en la vida dels homes i dones de Déu, en el que Éll intervé de manera eficaç. Llegeixes bé: eficaç. Ni de benediccions sense fi, ni de mals tràngols sense treva.

En el llibre de Job es diria d'entrada que Satanàs  aconsegueix provocar a Déu. Era aquest el seu objectiu? Algun dia ho sabré. Encara que quan toqui saber-ho potser ja no em faci falta i ni m'importi. El cas Satanàs és el de la criatura més autònoma i reptadora entre la resta de criatures

angèliques. Però mai ha estat una provocació la seva perspicàcia malèfica

- per més que la superstició  dualista vulgui fer adeptes -.
 
Vull dir que qualsevol barbaritat que hagi fet  amb força bestial, enmig de la humanitat i hagi afectat a un poble sencer, o afecti a un sol ésser humà amb "nanomalaintenció", el Totpoderós mai, ha hagut de  respondre com un bomber apagafocs. Òbviament perquè a la majestat del Omnipotent li és inherent la seva Omnisciència i altres atributs més, per perdre el cap completament si ens poséssim tan sols a considerar-los amb la presumptuosa potència de la nostra ment.

Aquí ve la frase de 10 síl·labes: "A Déu mai l'enxampes desprevingut". Però també és veritat que sovint  les coses venen maldades i no és per directa responsabilitat humana. O si, i és que arrosseguem les

vibracions i la polseguera que van aixecar els nostres ancestres i les seves generacions anteriors.  Però altres vegades, és el que correspon per la més elemental de les regles: allò que un sembra, allò recull. Es allò del cartellet mal escrit entre els prestatges de la botiga dels tot a 100 del xinos:"No toca loque rompes pagar".
 Som a mans de Déu, en les nostres, o a mans del Diable?

En general, no hauríem d'oblidar que hi ha responsabilitat per la nostra banda en el que ens passa o ens deixa de passar. Altres cops es el incívic conciutadà desconegut que no aparca bé i ens ratlla la xapa, o el xiclet que s'enganxa a la sola i llegiu-me aquí, per descomptat en clau metafòrica, que si unes vegades som destorbats, altres certament som guiats en mig dels períodes i els moments adversos que facin falta. Perquè abans d'acabar aquest article, cal dir que les coses sortiran com sigui, però el nostre Déu sap el que està fent enmig del seu poble.

Per qui no s'hagi quedat prou convençut els recordaré aquell  que va aguantar tants despropòsits: Josep, el primer teòleg de la Providència divina -sense saber que existiria tal disciplina- i que es va penjar en l'ànima el títol de Dr. honoris causa, quan va saber dir que fet i fet, totes les desgràcies i les traïcions de la seva pròpia gent, el Senyor Déu les havia utilitzat sàviament A FI DE BE, es a dir per un bon propòsit final. Si arribéssim a tenir una saviesa mínimament comparable a la d'aquell governador de l'antic Egipte, fàcilment ens sorprendríem a nosaltres mateixos al dir amb joia: Glòria al bon Déu de la Providencial!.

Si:Som a mans de Déu!

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