El sábado día 20 de Septiembre ha sido una fecha histórica. Más de 300 pastores y dirigentes evangélicos se han reunido en Barcelona, convocados por el Festival de la Esperanza, en un Culto de Pacto.

Los reunidos han querido manifestar su compromiso de trabajar para extender un mensaje de Esperanza a nuestra sociedad y a hacerlo desde la fe cristiana.

Hoy, cuando tanta y tanta gente ha perdido la esperanza, hay que volver a recordar que hay una Esperanza Permanente y que esta Esperanza Permanente está en Jesús.

Vivir la fe cristiana, volver a la fe cristiana, invitar a otros a vivir la fe cristiana. Este es el triple propósito del Festival de la Esperanza.

Este Festival nace con una primera iniciativa: apoyar la campaña "Cajas de la Navidad". Esta campaña tiene como propósito llevar una caja de zapatos llena de esperanza y de regalos para que miles y miles de niños y niñas de todo el mundo esta Navidad no se queden con las manos vacías.

Hablar de la fe cristiana también es hablar de solidaridad y este ha sido el primer paso que se ha dado en esta dirección.

Una buena manera de concretar la Esperanza Cristiana es hacerla llegar a los más pequeños. No conoceremos nunca los niños y niñas que recibirán nuestras cajas de zapatos esta próxima Navidad pero no necesitamos conocerlos para hacerles llegar el calor de nuestro corazón.

El Gobierno de la Generalitat de Cataluña ha manifestado, en la persona de su Vicepresidenta, la señora Joana Ortega -acompañada por el Director General de Asuntos Religiosos, el señor Enrique Vendrell- su interés por saber cuál es el clima interreligioso que se vive en Cataluña a raíz de los últimos acontecimientos internacionales.


En este sentido ha encargado una encuesta, de la que próximamente dará los resultados, para saber cuál es la posición de la opinión pública catalana en relación a la cuestión que nos ocupa.

En la misma línea de trabajo ha convocado a los miembros del Grupo de Trabajo Estable de las Religiones (GTER) para escucharlos.

En el transcurso de la conversación mantenida se ha puesto en evidencia el buen clima interreligioso que se vive en Cataluña actualmente. Este buen clima es el resultado del buen trabajo realizado, entre otros, por el Grupo de Trabajo Estable de las Religiones.

Nuevamente se ha puesto en valor la existencia del GTER debido a que, a pesar de que entre nosotros lo vivimos como una realidad normal y habitual, en la mayoría de países de nuestro entorno justo ahora se plantean la necesidad de dotarse de un organismo de estas características.

La trayectoria de más de 10 años de trabajo conjunto del GTER hace posible que actualmente nos podamos plantear si lo que se ha hecho hasta ahora es suficiente, en las presentes circunstancias, o si hay que tomar nuevas iniciativas.

Que el Gobierno tenga interés en escuchar lo que piensa la opinión pública y lo que conocen los representantes de las Confesiones Religiosas es una buena noticia.

Seguramente el siguiente paso debe ser poner en valor lo que hasta ahora tenemos y hacerlo de tal manera que la mayoría de nuestra sociedad lo sepa y, además, tenga cuidado de no perder lo que ya hemos conseguido.

Este interés por mantener e, incluso, mejorar, si fuera posible, el buen clima interreligioso existente es, y debe ser, una responsabilidad compartida.

Las Confesiones Religiosas y la sociedad civil organizada tenemos una responsabilidad muy especial junto con los medios de comunicación sin olvidar que el 2015 es año electoral.

Es decir: también los partidos políticos tienen ante sí el reto de trabajar para mantener y agrandar el buen clima interreligioso existente.

Josep Maria Carbonell acaba de publicar un muy buen artículo en 'Catalunya Religió' titulado: "El PSOE y la bandera del laicismo". Es un buen artículo, a mi juicio no sólo por lo que dice, sino por tener la valentía de decirlo. Por lo que se ha visto y escuchado últimamente dentro del partido socialista obrero español hay una tendencia creciente que quiere volver a la doctrina antirreligiosa que desde la época del Felipe González parecía superada.
Durante muchos años desde la izquierda se quería imponer la visión que querer un mundo más justo y una economía más redistributiva iba religado a negar toda espiritualidad, especialmente la espiritualidad cristiana.
Muchos fueron más lejos y confundieron iglesia católica con cristianismo o incluso con espiritualidad. A éstos, su anticatolicismo les llevó a no saber, o no querer, distinguir y pusieron todas las espiritualidades en el mismo saco con la voluntad de llenarlo de piedras y tirarlo al mar. Sencillamente, pretendían hacer desaparecer no sólo a la Iglesia Católica, sino toda experiencia religiosa. Como es obvio, querer ir en contra del sentido de la vida no lleva a ningún lado y el experimento fracasó estrepitosamente.

Desde el realismo político se empezó a saber distinguir que la fe no es incompatible con ser de derechas, de centro o de izquierdas.
La fe es una experiencia de transformación interior que da sentido a la vida, más allá de la percepción o la ideología política que cada uno haya escogido.
La naturaleza humana nos lleva demasiadas veces, desde las confesiones o desde la Iglesia, a abandonar el terreno de la política para entrar en el terreno del partidismo político. Cada vez que así se ha hecho no sólo nos hemos equivocado, sino que hemos alejado a mucha gente de la experiencia de la fe.
La misma naturaleza humana ha llevado a los partidos políticos, de la derecha o la izquierda, a querer monopolizar la aceptación o el rechazo de la fe. Cada vez que así lo han hecho han cohesionado más su militancia pero se han alejado de buena parte de su electorado, de aquella parte que ha querido mantener su fe por encima de su ideología.
Para mucha gente de fe la ideología no está por encima de la experiencia religiosa sino todo lo contrario: la experiencia religiosa está por encima de cualquier otro valor social.
Hasta que esto no se entienda y se aplique esta verdad, las confesiones perderemos membresía y los partidos políticos perderán votantes.
La mejor manera de resolver esta cuestión es que todos hacemos política, porque somos seres sociales, pero que todos evitamos hacer partidismo, política de partido, para evitar caer en el sectarismo -del que todos afirman querer huir-.

Si la inteligencia se hereda, ¿lo espiritual también? ¿Es contagiosa la obesidad? ¿Será la espiritualidad contagiosa?

Quiero iniciar este artículo señalando algo discutible pero fácil de comprobar
LA OBESIDAD ES CONTAGIOSA, creo que nadie lo discutirá, pero salvo alguna excepción es muy evidente que padres obesos tienen hijos obesos o con alguna alteración de la conducta alimentaria. La razón por la que señalo en el inicio esta afirmación es que no la volveré a mentar hasta la conclusión final, aunque espero del lector  que en el transcurso de la lectura lo vaya reflexionando y haciendo equivalencias entre ambas afirmaciones y preguntas.
Es muy conocida por ser un best seller la llamada INTELIGENCIA EMOCIONAL, pero muchos desconocen que esa es solo una de las tantas inteligencias que existen.
A fin de ser didácticos diré que inteligencia  es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla adecuadamente según Wikipedia, otras definiciones más completas sería la etimológica, viene del latín “Intus” que significa  “entre” y “legere” que significa “escoger” es por lo tanto la función que nos permite elegir la mejor opción después de valorar los pros y los contra entre las distintas opciones. Es también la capacidad de aprender, hacer planes, inventar con lo que tiene, salir airosos de las dificultades, en definitiva, hacer lo mejor en cada momento.

Hay sin embargo otras inteligencias menos conocidas y sin embargo usadas, ignorarlas es hacer como quien no riega las macetas, terminará matando la planta de inanición si no la salva el tiempo y la lluvia. En estos tiempos de anemia espiritual desarrollar esta inteligencia aporta nuevas sensaciones, metas, valores, significados y hasta estados afectivos que enriquecen nuestra vida en su totalidad dotándola de transcendencia, el hombre interior- dotado de una existencia interna- y el hombre exterior- dotado de una existencia entre otras personas- es capaz de hacer cosas muy distintas según obren las distintas inteligencias potenciándose entre ellas, ya que estas son interdependientes entre si, nunca independientes a no ser que el hombre no sea anormal e insano.

 

Para vivir en equilibrio se necesita aplicar todas las inteligencias y cuando digo todas me refiero a  la Inteligencia lingüística, la musical, la emocional,  la lógico matemática, la espacial y visual, la intrapersonal, la interpersonal, la naturista o capacidad de realizar ajuste al medio ambiente natural y no por última menos importante, la espiritual. Hoy nadie discute que las inteligencias interactúan y conforman una capacidad del individuo de interactuar y conocerse a si mismo tanto intima con actuante y modificado, así que para controlarse en una situación y adaptarse adecuadamente debe actuar la inteligencia intra y extrapersonal, la emocional, la lingüística y también la espiritual pues sobre ella basamos si algo vale ( de valores) la pena, el sacrificio o la huida.

La inteligencia espiritual sitúa al individuo en el cosmos, en la civilización (arte, modas, modos, etc.) y lo dota de trascendencia dándole un destino, y un pasado un sentido a su existencia, le lleva a superarse a sí mismo a buscar mas allá de lo físico- lo metafísico- las razones últimas de su existencia, razones del corazón- alma- que la razón no entiende. El sentido de lo sagrado y de la experiencia religiosa y ética, eleva al hombre del plano animal o natural y lo coloca en el humano y trascendente. Y esto ¿se pega? . Al igual que debemos enseñar a hablar y con la lectura y el aprendizaje aumentamos nuestra inteligencia lingüística, con la urbanidad se enseña las normas interpersonales, igual que enseñamos a controlar nuestra emociones así también debemos hacer crecer la inteligencia espiritual. Todas ellas- las inteligencias- son innatas, todos venimos dotados de esos talentos uno más que otros pero como en la parábola debemos hacerlos crecer ya que según ello seremos de utilidad al que nos donó los talentos para ponerlos al servicio de todos, por ello nos hizo seres biológicos, psicológicos, espirituales y sociales. Abarcando como una cruz las dimensiones verticales que nos da la dimensión espiritual y la horizontal que nos da lo social, el nosotros. Para alcanzar este  fin debemos tener un proceso de interiorización y simultáneamente un proceso de superación del ego, del yo mismo para ser cada vez más nosotros. Releer el articulo acerca de Susana Wesley “ tuvo solo 10 reglas y 19 hijos” y comprenderéis porque somos metodistas y porque hacemos tanto énfasis en la inteligencia espiritual, aunque la llamemos Santidad, y veréis si como la Obesidad se contagia.
        
Recomiendo el texto homónimo de Torralba

Tengo un buen amigo que se pasa media vida en el aeropuerto. Es decir: viajando. Es un pastor protestante que trabaja a nivel mundial con una dedicación más centrada en Europa y América, especialmente en Latinoamérica.

En las pocas ocasiones en que podemos encontrarnos para charlar me gusta que me explique cómo va la Iglesia Protestante más allá de mi propia mirada. Y casi en todas las conversaciones acabo constatando que el cristianismo vive un momento de gran vitalidad y más particularmente la Iglesia Protestante.

Su visión sobre el cristianismo es muy diferente de la mirada que ofrece una buena parte de tertulianos cuando hablan sobre el cristianismo. Estos, en general, hablan de la Iglesia para referirse a la Iglesia Católica como si la Iglesia Ortodoxa o la Iglesia Protestante no existieran. Cuando hablan de la crisis de fe, creen que lo que nos pasa en Europa es lo que está pasando en el resto del mundo. Y cuando analizan la situación, lo hacen siempre desde una lectura política de la vida. Para no entrar en la polémica sobre la falta de respeto que muchos de ellos y de ellas manifiestan cuando hacen referencia al Espíritu Santo.

A modo de ejemplo mi amigo me comentaba que en China la Iglesia Protestante ha pasado de un millón de personas antes de la revolución comunista a los actuales 50 millones para añadir, a continuación, que se calcula que dentro de 40 años será el país con más protestantes, y quizá cristianos, de todo el mundo.

Que la vieja y desorientada Europa haya perdido el camino de la fe no significa que en el resto del mundo las cosas vayan de la misma manera. Esto es lo que parece que no entienden determinados tertulianos.

Recuerdo las últimas palabras de mi amigo la última vez que nos encontramos: espero que algunos de estos tertulianos que opinan sobre el cristianismo mirándose el ombligo estén mejor informados del resto de cuestiones sobre las que opinan.

Un deseo que, estoy seguro, muchos compartimos.

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