El cicle electoral ha començat. Les primeres votacions ens obliguen a una acció responsable: A qui votaré? És la pregunta obligada. Però el que jo els proposo és una pregunta més compromesa encara: A qui votaré des de la perspectiva de la meva fe?

La fe és una experiència transformadora de la vida humana i com experiència transformadora podem afirmar que és una experiència central a la vida de cada persona.

La fe és una experiència que abasta la totalitat de l'ésser humà i dins d'aquesta totalitat hem d'incloure la nostra decisió de vot.

Ens hem de deixar influir per la nostra ideologia? Ens podem preguntar. La resposta és obvia: sens dubte. Però la ideologia ha d'estar matisada per la nostra experiència de fe per no caure en el parany de contradir-nos a nosaltres mateixos i per no caure en la temptació que la nostra sigui una fe de diumenges.

Ara més que mai tenim més opcions polítiques.

Ara més que mai tenim la temptació de quedar-nos a casa defraudats per tanta corrupció i prepotència.

Votar o no votar és una primera decisió.

Escollir a qui votar és la segona decisió que hem de prendre.

Però abans de prendre aquestes dues decisions hem de fer un exercici des de la fe: qui afavoreixo i qui perjudico amb el meu vot?

Estic defensant, amb el meu vot, el que els diumenges es predica des del púlpit de la meva Comunitat local?

Potser hi ha qui pugui pensar que és una pregunta impertinent, innecessària o, fins i tot, imprudent.

Cadascú està en la seva llibertat de pensar el que cregui que hagi de pensar.

Jo soc dels qui recomana que cada creient es faci aquesta pregunta abans de plantejar-se si ha d'anar a votar o a qui ha de votar.

La noticia nos sorprendió doblemente a todos nosotros. La renuncia del Papa a continuar en su pontificado nos sorprendió por inesperada y por la novedad del evento.
No estamos acostumbrados a este tipo de decisiones.
Suele ser recomendable que cuando asumes alguna responsabilidad, más o menos pública, trates de acercarte a alguien que ya ha pasado por esta experiencia para recibir sus sabios consejos.
Con el paso del tiempo la mayoría de lo que te han dicho se desdibuja en tu memoria pero lo que nunca deberíamos olvidar es aquel sabio consejo que dice que más importante que saber llegar es saber salir.
No sé si yo sabré aplicarme este sabio consejo cuando llegue el momento. Lo que sí puedo constatar es que el Papa actual sí lo ha aplicado.
Pocos recordarán, dentro de unos años, cómo llegó a ser Papa. Los más estudiosos mantendrán viva la memoria de lo que consideren más importante de esta etapa de la Iglesia Católica. Lo cierto es que todo el mundo lo recordará como el primer Papa del siglo XXI que supo escoger el momento oportuno para dejar su guía y volver a casa.
Y ahora ¿qué?

No le corresponde a un protestante decir qué debe hacer la Iglesia Católica ni en el supuesto, que no es el caso, que nos preguntaran nuestra opinión.
Entonces, ¿qué podemos decir?
Casi nada, por no decir que lo mejor, y lo que nos corresponde, es no decir nada.
Lo que tenemos que hacer es orar por la Iglesia Católica porque, como cristianos y cristianas que somos, lo que pretendemos no es que encuentren su camino, sino que encuentren el camino que Dios quiere para ellos.

Según publica la prensa más de 12.000 personas han sido asesinadas por esta organización , cientos de niñas han sido secuestradas para venderlas como si no fueran seres humanos y más de 50 Iglesias Cristianas han sido asaltadas.

Y estos son los hechos de los que tenemos noticia.

Los acontecimientos han trascendido por su magnitud y actualmente ya forman parte de la agenda de trabajo de muchos países y de los principales líderes mundiales.

La gente, tan normal como todos nosotros, al comentarlo sabe perfectamente de qué estamos hablando.

Detrás de esta acción continuada hay una manera de interpretar la realidad.

Yo diría que hay una amenazante manera de interpretar la realidad.

La gente normal como nosotros nos sentimos amenazados por gente extremista como ellos. Gente que ha hecho de su extremismo su razón de ser. Lo peor es que nos quieren hacer creer que lo hacen en defensa de una determinada religión.

No es verdad.

Lo hacen en nombre de su extremismo y utilizan una determinada religión como cobertura de sus acciones.

Todo extremismo es fanático y el fanatismo es la negación de la religión. De cualquier religión. Por definición una persona religiosa es, y debe ser, una persona que hace el bien a quienes lo rodean. Es una persona que no se deja llevar por los fanatismos de este mundo.

Permitidme que cite a Santiago, un autor del Nuevo Testamento cristiano.

En el capítulo 1 de su libro y en el versículo 27 escribe: "La religión pura y sin mancha delante del Dios y Padre es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad de este mundo".

Nos resulta fácil identificar el fanatismo de los componentes de Boco Haram.

La pregunta que todos nos debemos hacer cada día es más difícil de identificar: ¿Vigilo para no caer en la malicia (fanatismo, extremismo, simplismo) de este mundo?

Los partidos políticos nos están llamando a las urnas. Todos nos quieren seducir con sus propuestas para que les votemos pero una pregunta que no debemos olvidar, para no arrepentirnos después, es la siguiente: ¿qué dicen los partidos sobre Libertad Religiosa?

La Libertad religiosa, entendida como derecho colectivo de los creyentes, es una asignatura pendiente que se juega más en la liga de la confrontación partidista que en el ámbito de la justicia democrática.

Los partidos aprovechan su posición en relación a la Iglesia Mayoritaria para establecer sus criterios de actuación en materia de Libertad Religiosa. De esta manera caen en la misma trampa de lo que dicen querer huir.

¿Está la democracia española suficientemente madura para pensar la Libertad Religiosa desde la pluralidad de creencias?

Una mirada a los diferentes programas electorales de los diferentes partidos políticos que se presentan en estas elecciones nos aporta un panorama más bien triste.

Pensemos antes de votar.

Aunque todavía hay una propuesta mejor.

Interpelemos a los partidos políticos para que no olviden la Libertad Religiosa en su agenda de los próximos años.

Por poco que nos guste el cine casi todos hemos visto o hemos oído hablar de la película de Berlanga "Bienvenido mister Marshall". Fue todo un símbolo de una época que, con el paso del tiempo, la realidad ha superado a la ficción.


La vida americana forma ya parte de nuestra vida y promete ocupar cada vez más espacio.

Algunos ejemplos.

La ciudad que acoge un encuentro de moteros de la Harley-Davidson se siente privilegiada. Los niños y niñas de nuestras escuelas celebran orgullosos el Halloween. Cada vez hay más escuelas y más centros universitarios que organizan el Graduation Day (día de la graduación académica) y cuando terminan todo el mundo lo celebra bailando el line-dance (música country). Los jóvenes ya no piden una magdalena sino cupcakes. Los novios alquilan una limusina para celebrar San Valentín. Y los que aman las rebajas esperan el Black Friday (viernes de rebajas) como flor de mayo.

¿Será por esta razón que hay organizaciones cristianas o comunidades locales que también celebran San Valentín? ¿Será por esta razón que a las "quedadas" de la gente joven se llevan cupcakes? O ¿será por esta razón que la gente de iglesia baila el line-dance?

En un mundo globalizado no es de extrañar nada todo esto. Como tampoco es de extrañar que gente de nuestro país celebre fiestas de otros países que nada tienen que ver con nosotros.

Este mimetismo cultural será bueno para unos, malo para otros e irremediable para la mayoría.

Es evidente que la Iglesia no se puede cerrar a la evolución de nuestra sociedad lo que no es ni bueno en sí mismo ni tampoco lo contrario.

En este contexto lo que sí debemos de tener muy claro desde la Iglesia es la necesidad de hacer una pedagogía potente que ayude a saber distinguir entre fe y cultura.

Y lo más importante.

No fijar nuestra fe en una expresión cultural.

Esta ha sido una lección que nos ha costado mucho aprender y que ahora corremos el peligro de caer en el mismo error.

¿Por qué lo digo todo esto?

Pues porque parece que hay gente que si la alabanza no se hace con determinada música no está alabando a Dios. U otros, en sentido contrario, que cuando la liturgia se actualiza ya no es verdadera liturgia. O, incluso, se espera que la Comunidad Local repita el último modelo cúltico que se ha importado de los Estados Unidos.

Tal y como enseña la Biblia en Primera a los Tesalonicenses 5, 21 "examinadlo todo y quedaos con lo bueno".

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