Cáritas acaba de publicar un estudio según el cual España es el segundo de Europa en pobreza infantil. Evidentemente hay quien quisiera amordazar ésta y otras voces que ponen el dedo en la llaga.

Por este motivo ahora es cuando hay que mostrar nuestra solidaridad con Cáritas.

La valentía de Cáritas de decir las cosas tal como son, y de decirlo desde su plataforma, ha permitido amplificar el drama de la pobreza que se está viviendo.

En este país hay debates que siempre se quieren ahogar. La necesidad de ayudar a las familias a educar a sus hijos, la libertad religiosa, la pobreza y otros son debates que, en el supuesto que se abran, se hacen con la boca pequeña y terminan sin cambios sustanciales que modifiquen la situación actual.

Pero la realidad es terca y acaba imponiéndose.

Es el caso de la pobreza.

No podemos ocultar el incremento de la pobreza extrema y de la pobreza relativa de los últimos años.

Incluso la propia Unión Europea ha denunciado esta situación.

La denuncia de Cáritas, y de todas las otras ONGs de Acción Social que lo han hecho y que lo seguirán haciendo, no debe caer en saco roto. Debe contribuir a incrementar la conciencia social.

Difundir el dolor que generan estas situaciones es una buena manera de contribuir a incrementar nuestra conciencia social.

El 1er  registro: en la órbita espacial.

Según los comentarios de los medios soviéticos, durante la órbita, el cosmonauta Gagarin comentó: «Aquí no veo a ningún Dios». Sin embargo, no hay ninguna grabación que demuestre que Gagarin pronunciara estas palabras. En cambio se sabe que fue Nikita Jrushchov -máximo dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) entre 1953 y 1964- quien en cierto contexto dijo: «Gagarin estuvo en el espacio, pero no vio a ningún Dios allí», después estas palabras  empezaron a ser atribuidas al propio cosmonauta. [Refresqué mi memoria en la Wikipedia...].
En mi infancia resonaron por casa estos comentarios. Desde los 5 años en adelante no se borró de mi mente eso que el primer viajero espacial no viera a Dios. Cuando crecí un poco, la frase se volvió provocativa ideológicamente: los americanos capitalistas ingenuos creen en Dios, pero los soviéticos se conducen por la evidencia.

Cambio de registro: en Tarragona.

Cierta ocasión un joven pastor, con el que en tiempos mozos había compartido retiro, reuniones de oración, cena, cultos, canciones propias y ajenas me dijo hablando por teléfono: "¡Vente a Tarragona Llorenç, que Dios está aquí obrando!".

El péndulo de la historia amenaza con volver. Al menos eso es lo que se desprende del programa emitido por la Primera Cadena de TVE "59 segundos", presentado por María Casado, en el cual se suponía que se iba a tratar de la posible futura ley de Libertad Religiosa. Al mismo fueron invitados a participar los representantes de las confesiones de notorio arraigo (Judíos, Musulmanes y Protestantes), los representantes de la Iglesia Católica y representantes de organizaciones de la sociedad civil.
En realidad el debate fue prácticamente un largo monólogo del señor Francisco Delgado, presidente de una organización llamada "Europa Laica". Los demás participantes trataron, con más aciertos (Mariano Blázquez, representante de la Comunidad Protestante) unos que otros y con algunos desafortunados desaciertos, de posicionarse sobre la cuestión que les convocaba.
Claro que la tarea no resultaba nada fácil dado que todas las preguntas iban dirigidas en primer lugar al representante del laicismo, que no de la sociedad laica. Y, por si no hubiéramos tenido suficiente, se añadieron dos participaciones grabadas del Presidente de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores.

En definitiva, en un espacio en el que se suponía que los representantes de las minorías religiosas, y de la Iglesia mayoritaria, iban a presentar sus respectivas posiciones sobre la futura ley de Libertad Religiosa se dio el protagonismo a los no religiosos y se centró el debate sobre la libertad de conciencia en lugar de centrase sobre la Libertad Religiosa.
Una vez más las minorías religiosas de este país se quedaron sin voz.
Hemos pasado de la exclusión histórica, a la que se ha habituado nuestra sociedad, a ser ahora excluidos por otros.
La libertad de conciencia es un derecho amparado por la Constitución y por otras normas legales. La libertad de conciencia, como la libertad de creencia, es un derecho individual conocido, reconocido y amparado, de manera sólida y consistente, por el actual ordenamiento jurídico en nuestro Estado de Derecho. Y si alguien piensa que esto no es así que promueva una ley específica que ampare todavía más este derecho individual.
El debate sobre la futura ley de Libertad Religiosa no ha de girar alrededor de la libertad de conciencia sino que ha de determinar cuáles han de ser los Ámbitos (Acuerdos) de Cooperación entre el Estado, en sus diferentes niveles administrativos, y las Confesiones Religiosas de este país - incluida la Iglesia Católica. Se trata, pues, de establecer el espacio del derecho colectivo para aquellas personas que se han agrupado, de manera estable, en función de su fe.
Hablar de otras cuestiones puede que resulte muy interesante pero se aleja de la Libertad Religiosa que necesita este país. Mejor dicho: de la defensa de la Libertad Religiosa de las minorías religiosas de este país, unas relaciones que han de estar basadas en la igual entre confesiones y entre estas y la sociedad civil organizada.
Reclamo nuestro derecho a dejar de ser ciudadanos de segunda en este país por el hecho de ser protestantes. ¿Es pedir demasiado a principios del siglo XXI? La Reforma Protestante se inicio en el siglo XVI. ¿Cuántos siglos hemos de continuar esperando para dejar de ser ciudadanos de segunda en este país?

Los protestantes tenemos una larga y triste experiencia sobre las injusticias constitucionales. Siempre hemos sido legalmente ciudadanos de segunda -constitucionalmente hablando-.

Lógicamente las Leyes de Libertad Religiosa, y las normativas que se derivan para su aplicación, han reflejado esta realidad.

Este criterio se aplica incluso en el presente marco democrático.

La Ley de Libertad Religiosa actualmente vigente no regula los Derechos Colectivos de las Minorías Religiosas -que es su principal razón de ser-. La Ley, que fue aprobada por unanimidad por el Parlamento Español, consiente que haya diferencias y desigualdades entre la confesión mayoritaria y el resto de confesiones religiosas. Más aún: entre la sociedad civil organizada y las confesiones religiosas minoritarias.

La conclusión a la que nos lleva este hecho es que el actual marco democrático no da respuesta a las demandas de justicia y de igualdad de las minorías religiosas.

Seguramente por esta razón el actual Presidente de la Federación Protestante, la FEREDE, a los pocos días de tomar posesión de su cargo ya pidió públicamente la reforma de la actual constitución.

Naturalmente que en los casi cuarenta años de democracia se han producido avances en materia de libertad religiosa. Lo que hay que aclarar es que estos avances se han producido más por la bondad de determinadas personas, que han tenido responsabilidades en la materia, que por una voluntad política de hacer justicia a las minorías religiosas.

¿Es la actual constitución la herramienta que ha de resolver el desencaje de las minorías religiosas? La única respuesta posible que podemos aportar es el hecho de que hasta ahora de poco nos ha servido.

Que un principio sea constitucional no quiere decir que sea justo. Seguramente será legal pero una legalidad que ampara una injusticia difícilmente perdura en el tiempo sin que genere rechazo.

Y eso es lo que está pasando con esta constitución.

Si la constitución, o su aplicación, no conlleva la justicia colectiva que se le demanda, o hay que cambiarla o hay que cambiar el criterio de aplicación.

Lo que podemos constatar es que algo se ha hecho mal hasta ahora.

Y los protestantes no queremos esperar otros 40 años para dejar de ser ciudadanos de segunda.

luteroHasta ahora la buena noticia era que el Culto de Navidad de la Iglesia Protestante era retransmitido por TVE. Ahora, a esta buena noticia, hay que añadir una segunda buena noticia: El Culto de la Reforma también se retransmitirá, y en directo, por TVE.

Creemos que estas dos buenas noticias se deben conocer y deben celebrarse. Cuando estamos muy cerca de la celebración del V Centenario del inicio de la Reforma Protestante, el 31 de octubre del año 2017, TVE muestra su sensibilidad por la pluralidad religiosa y pone en antena dos retransmisiones de espiritualidad protestante.

La noticia tiene un doble valor. En primer lugar, porque demuestra lo que ya se ha dicho de sensibilidad con la espiritualidad protestante pero lo más importante, en segundo lugar, porque lo hace con una iniciativa que da sentido a una televisión pública.

Es evidente que, en un entorno de creciente secularismo, hacer propuestas de programación de ceremonias religiosas no hace subir los índices de audiencia pero es precisamente por esta razón que existe la televisión pública: para recoger otras sensibilidades sociales que no son las respuestas pedidas por los índices de audiencia.

Muchas felicidades a las personas que han trabajado años y años para conseguirlo.

Muchas felicidades a los directivos de TVE para esta muestra de sensibilidad.

Y ahora nos toca a la audiencia sentarse delante de nuestro televisor el día en que sea retransmitido el Culto de la Reforma Protestante.

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