La Iglesia Metodista es una Iglesia con Propósito. Es decir: Una Iglesia con una Misión, tal y como se puede ver en el apartado anterior Nuestra Misión. Con los 7 propósitos cristianos la Iglesia ofrece a sus miembros una Herramienta, a modo de resumen de todo el "Consejo de Dios", a fin de promover una santidad de corazón y vida.

Los 7 propósitos cristianos

Tu vida tiene propósito porque fuimos:

Creados por Dios y para Dios para...

1. Primer Propósito: Ser Herederos del Reino de Dios

Para que, por nuestra unión con Cristo, recibiéramos parte en la herencia, de acuerdo con el propósito de Dios (Efesios 1,11)

2. Segundo Propósito: Ser Agradables a Dios

Que os presentéis a vosotros mismos como ofrenda viva, consagrada y agradable a Dios. (Romanos 12, 1)

3. Tercer Propósito: Ser Iglesia, Ser Comunidad de Jesucristo

Amaos unos a otros como hermanos, dándoos mutuamente preferencia y respeto. (Romanos 12, 9)

4. Cuarto Propósito: Ser Discípulos

Ocupaos de vuestra salvación con profunda reverencia. (Filipenses 2, 12 b)

5. Quinto Propósito: Ser de Bendición

El día del cumplimiento (Lucas 4,18-21)

6. Sexto Propósito: Ser Enviados

La gran comisión (Mateo 28, 18-20)

7. Séptimo Propósito: Ser Santos

Sed santos porque yo soy santo (1ª Pedro 1,16)

Forjar el carácter cristiano (de Cristo en mí)

Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario os estarías engañando a vosotros mismos (Santiago 1, 22)

El GTER (Grupo de Trabajo Estable de Religiones), junto con AUDIR, ha organizado una Jornada titulada "Religiones por la Paz".

Varios han sido los propósitos de esta Jornada.


En primer lugar promover una campaña de sensibilización en el seno de las diversas confesiones sobre este bien tan preciado y tan escaso como es el de la paz.

El nuestro es un mundo donde la paz está ausente de los hogares, de la sociedad, de los países y, incluso, entre aquellos y aquellas que nos reconocemos a nosotros mismos y a nosotros mismos como personas religiosas.

Es, por ello, que reencontrarnos en torno a la paz debe estar una convocatoria repetida una y otra vez.

En segundo lugar es necesario no olvidar que hay verdaderas amenazas a la paz y la humanidad. Las armas nucleares son una de estas amenazas que, tan sólo pensarlo, nos hace estremecer.

¿Cómo es posible que la humanidad haya inventado esta manera de matarnos unos a otros?

¿Cómo es posible que este indeseable invento aún no se haya destruido por completo?

¿Cómo es posible que destinemos nuestro dinero a mantener esta maquinaria de guerra en lugar de paliar el hambre en el mundo?

Es una cuestión de prioridades: con el mismo dinero podemos hacer el bien a mucha gente o podemos mantener viva la amenaza nuclear.

Las religiones, las confesiones, no podemos, y en realidad tampoco queremos, mantenernos neutrales en estas cuestiones.

Y en tercer lugar, en este esfuerzo para movilizar nuestra sociedad para un mundo sin armas nucleares todos somos necesarios y nunca seremos suficientes.

No nos corresponde a las confesiones religiosas liderar esta cuestión, pero si nos corresponde promover una clara conciencia entre propios, y aún más allá, para que ésta sea una causa que no se olvide hasta que consigamos el objetivo final: la desaparición de las armas nucleares.

Juan 5:1-16

"El que oye mi palabra..." (Juan 5:24)

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De forma muy clara Jesús nos indica hoy que solamente en él se encuentra la esperanza para todos aquellos que vivimos en el mundo. Somos llamados a escuchar su palabra. Palabra de consuelo y de esperanza. Palabra de justicia y de vida. Como aquel centurión de Capernaun que no consideraba su hogar digno de ser visitado por Jesús, y que le rogaba que pronunciase la palabra. Esto bastaba para que su enfermo sanase.

Nada hay más urgente e importante en el momento presente: Jesús habla, ¡A él oid!También para nosotros, Jesucristo pronuncia una palabra de salvación. Es suficiente (y sólo su palabra es suficiente) para que el Padre celestial, en su gracia infinita, nos reciba justificados y haga de todos aquellos que no éramos su pueblo, un pueblo santo que proclame la gloria de su nombre.

Del 4 de diciembre del 2010 al 28 de marzo del 2011 el Museo de Montserrat presenta la exposición “Ricard Giralt Miracle. Imaginar con la letra, hablar con la imagen”. En palabras de Álex Mitrani, comisario de la exposición,  ‘Ricard Giralt Miracle es el gran creador gráfico de nuestro país de la segunda mitad del siglo XX. Dio un impulso definitivo a la profesión del diseño gráfico y a la tipografía en el camino de una modernidad cosmopolita y elegante, así como libre y respetuosa, del oficio ’.
Las palabras del comisario de la exposición nos ayudan a presentar, a quien no le conoce, quien era y qué significó, y sigue significando, Ricard Giralt Miracle y nos permiten recordarlo a quienes le conocimos.

El Museo de Montserrat rinde, con esta exposición, un merecido homenaje a una de las grandes personalidades del diseño gráfico de nuestro país. Pero lo hace desde el conocimiento de quién era y cuál era la fe de este gran hombre. Álex Mitrani le describe recordando ‘su pasión por el libro, los trabajos para la iglesia evangélica o para los arquitectos del Grupo R, la creación de tipografías y alfabetos innovadores’.  

Ser hombre de Iglesia, hombre de fe y de fe evangélica, en un tiempo cuando sólo había una manera de vivir el cristianismo, requería valor y compromiso personal pero también requería valor y compromiso personal serlo en un entorno intelectual y artístico en el que se presupone que no hay demasiado espacio para este tipo de experiencias.

Por ello hoy, cuando recordamos su capacidad emprendedora -rememorando que en el año 1947, funda Filograf, Instituto de Arte Gráfico o cuando en el año 1961, funda, con J. Pla-Narbona, el FAD- o su capacidad creadora –cuando, en 1956, empieza a diseñar sus famosas plaquettes- o su capacidad imaginativa -cuando, en 1960, diseña el alfabeto Maryland, como preludio de los seis que vendrán después, conviene no olvidar su espiritualidad cristiana.  

Esta espiritualidad cristiana que lleva a Josep M. Soler, Abad de Montserrat, a decir de él que: ‘Todos le recordamos como un señor de gran fe, como un cristiano evangélico que era’. Seguramente muchos de nosotros quisiéramos ser recordados como un señor o una señora de gran fe. ‘Señor o señora’ porque explica que se ha pasado por la vida con la elegancia de quien sabe estar en su lugar, haciendo que el otro se sienta mejor con nuestra presencia. ‘De gran fe’ porque los cristianos encontramos el verdadero sentido de nuestra vida cuando la vivimos en y desde Jesús. ‘Como cristiano evangélico’ porque explica, a propios y a extraños, el arraigo a la tierra de una fe que, a pesar de ser perseguida por siglos, ha experimentado el milagro de sobrevivir contra todo pronóstico.

Hoy, cuando estamos a punto de celebrar el centenario del nacimiento de Ricard Giralt Miracle (1911-1994), debemos rendir homenaje a quienes hacen posible que podamos honrar su memoria, su vida, su obra y su fe.
Con esta iniciativa se ha conseguido que su legado sea un poco más nuestro y, ojalá, su fe no sea sólo suya, sino que sea una fe que también muchos otros deseemos compartir.

Los equipos de la pastoral penitenciaria se han reunido en su tradicional Jornada Anual. Esta Jornada, que se vio también afectada por la crisis y, por ello, se dejó de celebrar en los últimos años, se ha podido volver a celebrar.rezandoY este año ha vuelto y lo ha hecho con más fuerza.

Con más asistencia que nunca, y con un alto compromiso por parte de todos, la Jornada giró en torno a "Cómo forjar el carácter cristiano en un entorno penitenciario".

Evidentemente el reto que conlleva esta aspiración no es fácil pero en el transcurso de la Jornada se quiso dotar a los distintos Agentes Pastorales de herramientas para reforzar la experiencia de la fe cristiana en aquellos internos que se la hacen propia.

El casi centenar de personas que se reunió escucharon con atención las nuevas propuestas presentadas, que abrieron un interesante debate.

Uno de los énfasis que se quiso poner sobre la mesa es que hay que saber diferenciar entre la herramienta y su aplicación. Mientras que la herramienta es la misma para todos, su aplicación está en función del receptor. No saberlo diferenciar y aplicar la misma respuesta para todos no sólo no consigue el resultado esperado, sino que acaba desautorizando la validez de la herramienta empleada.

Por esta razón se ofreció, desde el Ministerio Evangélico en Prisiones (MEP), unas Jornadas de Formación para los Agentes Pastorales con un doble objetivo: Primero, capacitarlos mejor para la tarea que se desarrolla. Segundo, mejorar su capacidad para usar mejor las herramientas de intervención de que disponen.

La Jornada concluyó con una comida de hermandad donde los diferentes participantes pudieron reencontrarse con otros Agentes Pastorales que, por las circunstancias ya explicadas y conocidas, hacía tiempo que no se veían.

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