Otra vez elecciones. Y otra vez la misma situación: ¿a quién votar? Hay personas que ya tienen la decisión tomada. Sean quienes sean los que se presenten tienen decidido votar "a sus". Otros tienen dudas y por esta razón escuchan y preguntan. Ambos tipos de votantes se informan. Unos para reafirmar sus ideas. Los otros para encontrar dirección para responder a su pregunta sobre a quién deben votar.
Desde cualquier punto de vista una y otra posición son correctas. Nada que decir. ¿Nada que decir? Bueno, nada que decir... excepto si hablamos de corrupción.
Porque cuando hablamos de corrupción, seamos o no seamos cristianos, seamos o no seamos religiosos, lo que se trata es de otra decisión.

Nos encontramos ante una situación donde ya no vale aquello de votar "a mis" o de votar "a quienes lo harán mejor". Se trata de no votar a quien ha aprovechado su posición política para enriquecerse personalmente. Y en este punto no hay ni "mis" ni "tuyos" ni razones de "eficacia" o de "ineficacia". Hay, sencillamente, enriquecimiento personal y, ésta es, sin ningún tipo de duda ni de justificación, una mala elección.
No podemos votar a quien se haya enriquecido personalmente de forma fraudulenta.
Juan Wesley, uno de los tres padres del protestantismo junto con Lutero y Calvino, en un artículo conocido como "Carta a un Votante", lo primero que pone sobre la mesa es precisamente esta cuestión de la corrupción.
¿Qué llevó a un pastor metodista inglés a publicar un artículo sobre esta cuestión? Pues lo que le llevó a escribir su artículo es lo mismo que me lleva a mí, y a tantos otros, a hacerlo: exhortar a cada persona a valorar la importancia de su voto.
La diferencia entre Juan Wesley y el resto de nosotros es que cuando escribió su artículo advirtiendo contra la corrupción él mismo no podía votar, por no cumplir los requerimientos económicos para hacerlo. Hoy no tenemos estas limitaciones y por esta razón tenemos el derecho a votar. Pero precisamente porque hoy tenemos más derechos que de los que tenía el mismo Juan Wesley, y tanta y tanta gente de su época, aún debemos ser más responsables con nuestro voto.
No votar a los corruptos es una buena manera de asumir esta responsabilidad.

Las palabras que encabezan este artículo no son mías. Las pronunció el presidente de la Federación de Iglesias Protestantes, la FEREDE, el pastor José Luis Andavert, con motivo de la conmemoración de los 20 años de la firma de los Acuerdos de Cooperación entre el Estado y la Iglesia.

¿Se ha preguntado alguien por qué el Presidente de las Iglesias Protestantes llega a esta conclusión?

Pues habría que hacerse esta pregunta.

La respuesta es clara.

Pues porque después de 34 años de democracia constitucional hay importantes y significativas minorías que entienden que esta Constitución no responde a sus demandas de libertad.

Los protestantes forman parte de estas minorías.

La democracia es mucho más que la satisfacción de la mayoría.

La democracia es el encaje de las minorías, es la norma que permite que las mayorías sociales y políticas sean las que dirigen, garantizando que las minorías pueden ser lo que quieren ser y tal como quieren serlo.

En las democracias verdaderamente constitucionales las mayorías no desprecian los derechos de las minorías, sino que se sienten en la obligación moral y democrática de defenderlas.

Un día hablando con el actual Presidente de la Generalitat de Cataluña me preguntó abiertamente: "¿Necesitamos una nueva Ley de Libertad Religiosa?" Le contesté: "Depende de cómo se aplique la actual o de cómo se aplique la nueva ley."

¿Es necesario modificar la actual Constitución?

Pues, personalmente contesto: quizás sí o quizás no.

Esto depende de si con la actual Constitución o con un nuevo texto legal las minorías ganamos en libertades o en continuamos perdiendo.

Perdonen, ¿hay inteligencia democrática más allá de las declaraciones con las que se llenan la boca?

Pues que se demuestre.

El 1er  registro: en la órbita espacial.

Según los comentarios de los medios soviéticos, durante la órbita, el cosmonauta Gagarin comentó: «Aquí no veo a ningún Dios». Sin embargo, no hay ninguna grabación que demuestre que Gagarin pronunciara estas palabras. En cambio se sabe que fue Nikita Jrushchov -máximo dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) entre 1953 y 1964- quien en cierto contexto dijo: «Gagarin estuvo en el espacio, pero no vio a ningún Dios allí», después estas palabras  empezaron a ser atribuidas al propio cosmonauta. [Refresqué mi memoria en la Wikipedia...].
En mi infancia resonaron por casa estos comentarios. Desde los 5 años en adelante no se borró de mi mente eso que el primer viajero espacial no viera a Dios. Cuando crecí un poco, la frase se volvió provocativa ideológicamente: los americanos capitalistas ingenuos creen en Dios, pero los soviéticos se conducen por la evidencia.

Cambio de registro: en Tarragona.

Cierta ocasión un joven pastor, con el que en tiempos mozos había compartido retiro, reuniones de oración, cena, cultos, canciones propias y ajenas me dijo hablando por teléfono: "¡Vente a Tarragona Llorenç, que Dios está aquí obrando!".

El verdadero cambio interior se produce cuando descubrimos que hemos sido creados por y para Dios; y, vivimos para agradar  a nuestro creador, para ADORAR a Dios.  Diferenciemos lo que es Adorar y Alabar: ADORAR, es amar a Dios sobre todas las cosas, esto debe producir un cambio profundo en nuestras vidas que deben hacerse visibles en nuestras decisiones, esto implica que debe existir sinceridad en nuestros corazones.- ALABAR.- Es la manifestación espiritual de la alegría del corazón cristiano, en cada persona existe una forma diferente de manifestarse, ésta tiene una exigencia, debe ser autentica, sin autenticidad la alabanza se transforma en mentira. Una vez establecido lo que es adorar y alabar, establezcamos como podemos permanecer agradando a Dios.

Lección 1.-  La adoración nace de nuestra libertad.- todas y cada una de nuestras actividades diarias de nuestra vida debemos vivirlas en culto a Dios, es decir, todo lo que realicemos cada día debe ser para honrar y glorificar de Dios, sin dejar que los pensamientos no cristianos nos distraigan de vivir en la presencia de Dios.


Lección 2.- La adoración es adoración practica.-  La adoración práctica es seguir a Cristo con todas las consecuencias, esto no implica caer en el fanatismo, sino que tu vida sea una ofrenda viva sometida a la voluntad de Dios, para ello debes en oración buscar su voluntad, llevando nuestras imperfecciones a los pies de la cruz y ser libre para: adorar, agradar, no hacer las cosas a medias, vivir en excelencia, alrededor de nuestra espiritualidad y librándonos de nuestra mediocridad espiritual.


Lección 3.- Adorar significa cambiar nuestra manera de pensar.- Pablo en Romanos 12:2; nos dice: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.; es decir, que nuestros pensamientos sean transformados conforma a la voluntad de Dios.


Lección 4.- Adorar es hacer lo que Jesús hacía.- Si hemos aceptado y reconocido a Jesús como nuestro salvador personal, que es el camino la verdad y la vida, nuestro maestro, significa que como sus discípulos y seguidores, en continua oración debemos buscar su voluntad y seguir su ejemplo, renunciando a nuestras aspiraciones terrenales, prestando atención a lo que Dios quiere para nosotros.


CONCLUSIÓN.- Hoy, después del camino recorrido, la ilusión de muchos ha dado paso a la frustración. Hay un sentir generalizado de insatisfacción. El frío del desencanto se ha apoderado de un buen número de personas. Muchos han entrado ya en la vía muerta del cinismo. Es el viaje a ninguna parte. Y es que el verdadero cambio todavía no ha llegado. Es el que tiene que ver con la disposición interior del individuo, hacia sí mismo y hacia los demás. Y mientras este cambio no se produzca, todo lo demás no tendrá más que un efecto epidérmico, superficial y pasajero. Aquí es donde el Evangelio ofrece una alternativa de cambio válida a quienes sin prejuicios se abren a su mensaje. Es la alternativa de la fe en Jesucristo. Jesús es el mayor factor de cambio que el mundo jamás haya conocido. Su palabra es portadora de luz, vida y libertad. Sus enemigos dijeron de él en Juan 7:46 "Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre", Jesús rompe los moldes. Su mensaje es radical, transformador. Afirma ser " el camino, y la verdad, y la vida." Es el camino del amor y la reconciliación. Es la verdad que llena el corazón. Es la vida que colma de esperanza.

La Dirección General de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Cataluña ha publicado la actualización del Mapa de las Religiones. Dejando aparte los desiguales comentarios que aporta, a título de conclusión, en el estudio -que tal vez habrá que valorar más adelante- lo que se puede constatar es que en diez años la Iglesia Protestante ha multiplicado por dos el número de centros de culto. Es decir: el número de Templos Evangélicos.


El establecimiento de un nuevo Templo Evangélico no sólo nos cuenta un crecimiento numérico, sino una vitalidad organizativa y de liderazgo que lo hace posible.

Es, pues, un signo muy positivo.

Si entendemos el protestantismo de una manera amplia, como el resultado de todas aquellas Iglesias hijas de la Reforma Protestante del siglo XVI y los posteriores movimientos de avivamiento espiritual, podemos decir que esta rama del cristianismo goza de buena salud entre nosotros.

Multiplicar por dos el número de Templos Evangélicos en menos de una década podría hacernos creer, a propios y extraños, que nos hemos instalado en la autocomplacencia.

Nada más lejos de la realidad, la descristianización de Cataluña es una realidad creciente que también afecta a la Comunidad Protestante.

El ritmo de crecimiento de nuestras Iglesias no nos debe hacer olvidar aquella parte de los que han nacido en una Iglesia evangélica y que ahora forma parte de lo que llamamos "protestantismo sociológico". Tampoco debe hacernos olvidar que los que tienen más de 35 años -según datos del gobierno- viven más alejados de la fe que en décadas anteriores.

Dos ejemplos de dos realidades que son una señal de atención sobre la necesidad de repensar aún mejor la tarea a la que nos sentimos llamados y llamadas.

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