Estos días se cumple el aniversario de la muerte de Rosa Park. O más concretamente de Rosa Louise McCauley, que es su nombre de soltera. Murió el 24 de Octubre de 2005.

¿Quién es Rosa Park?


Rosa Park se hizo famosa en el mundo porque el día 1 de Diciembre de 1955 se negó a sentarse en los asientos destinados a los negros, en el autobús que le llevaba al trabajo, y lo hizo en uno que legalmente estaba reservado para los blancos.

La legalidad vigente en ese momento en los EE UU amparaba la posición del conductor del autobús que quería obligarle a sentarse donde le correspondía. Ella decidió que la justicia social estaba por encima de la legalidad. Se sentó en los asientos de los blancos. Y su voluntad de querer equipar los derechos de negros y blancos, a sentarse en el mismo asiento, la llevó a ser condenada por los tribunales, que no por la justicia, y a pagar las consecuencias de su osadía.

El gesto hubiera pasado inadvertido si una parte de la Iglesia Protestante de los Estados Unidos hubiera continuado mirando hacia otro lado escondiéndose en la legalidad vigente.

Esta vez fue diferente.

El pastor Martin Luther King se puso al frente del clamor popular a favor de la justicia y en contra de la legalidad vigente para reclamar la igualdad entre negros y blancos. Promovió un boicot a los autobuses de la ciudad de Montgomery que fue seguido masivamente. No detuvieron el boicot hasta conseguir que empezasen a ser reconocidos sus derechos.

Por aquel entonces prácticamente nadie sabía ni quién era Rosa Park ni quién era el pastor Martín Luther King. Seguramente hoy en día también hay poca gente que sepa quiénes son. Lo más importante es el cambio social que se ha producido entre aquellos días y nuestros días. Lo más importante es el cambio social que comenzó cuando una mujer se negó a cumplir con la legalidad vigente, una legalidad que era injusta y discriminadora.

El cambio iniciado lo simboliza el hecho de que pocos años después de morir Rosa Park fue elegido Barak Obama (11/05/2008) como presidente de los Estados Unidos.

Ella no pudo ver cómo su sueño de justicia se había hecho realidad pero lo que ella sembró acabó germinando.

La crisis social que vivimos hoy en día demanda una nueva Rosa Park.

Y la Iglesia que compartimos demanda también un nuevo pastor que encarne los valores y la lucha de Martin Luther King.

Los impactos de la crisis económica sobre la Comunidad Protestante se hacen notar en una doble medida. Por un lado, porque ha afectado directamente a las ofrendas, que es la única fuente de ingresos que tenemos y, por otra parte, porque la demanda de ajuste social se ha incrementado, tanto de manera interna como de manera externa. Es decir: ha aumentado la precariedad social entre los propios miembros de la Comunidad Local y se ha incrementado la demanda de solidaridad que recibimos del resto de la ciudadanía.

La razón principal de esta situación de crisis económica es el paro.

Hay Comunidades Locales en las que el 25% de la misma está en paro. Esta cifra no es aplicable a todas las Comunidades Locales porque hay que compensarla con aquellas otras Comunidades Locales donde sólo hay un 5% de paro.

Pero, incluso en éstas, las ofrendas se han resentido.

El descenso de las ofrendas puede llegar hasta un 25% o un 30%. El promedio de reducción de las ofrendas puede estar entre un 10 y un 15%. Las razones de esta situación, aparte del paro, es que se han perdido las horas extras, las nóminas se cobran con meses de atraso, la jornada laboral se ha visto disminuida, el sueldo se ha congelado o parte del mismo se cobra en negro-si no quieres ser despedido por la empresa-.

Otros creyentes se encuentran con que tienen que dedicar más horas a trabajar por el mismo sueldo con lo que ello implica de disponer de menos tiempo para dedicarlo a tareas voluntarias que antes podían hacer en sus comunidades locales.

Es del todo claro que ésta es la misma situación que padecen miles y miles de ciudadanos hasta llegar a la dramática cifra de los seis millones de parados que hay actualmente.

La diferencia es que para la Comunidad Protestante esta situación genera una crisis económica interna que hay que ponderar adecuadamente.

Pocas son las medidas que pueden aplicar las Comunidades Locales para compensar esta pérdida de ingresos. Los gastos fijos son inamovibles por lo que sólo queda el capítulo del sueldo del pastor o de la pastora y el capítulo del programa de actividades. Es en estos dos capítulos donde se está repercutiendo la reducción de ingresos, excepto en el apartado de solidaridad que, quien más quien menos, ha intentado incrementar en la medida de sus posibilidades.

No hay que olvidar que históricamente la Iglesia Protestante entre nosotros siempre ha sido una Iglesia que vive su fe en la sobriedad de la precariedad económica. Con todo, la crisis económica ha generado un nuevo agravamiento de esta situación de precariedad económica.

La crisis económica que nos rodea nos recuerda a creyentes y a no creyentes la virtud de la sobriedad como valor en el que hay que seguir viviendo, o que hay que recuperar por parte de aquellas personas que en estos tiempos de despilfarro la hayan perdido.

Cuanto antes nos ajustemos a volver a vivir en sobriedad antes nos capacitaremos a nosotros mismos para adoptar el estilo de vida que nos espera el día de mañana y de pasado mañana.

Claro que la sobriedad sin solidaridad es un engaño para propios y extraños.

Digámoslo claro. Sólo hay una razón para caminar en sobriedad: que nuestra sobriedad nos lleve cada día a ser más solidarios.


El 31 de octubre del año 1517 Martín Lutero clavó en la puerta de la catedral de la ciudad alamana de Wittenberg, las hoy famosas "95 tesis" sobre cuestiones religiosas candentes en aquellos momentos.

Este documento no sólo abrió un debate teológico, sino que cambió el sentir de la historia de la Iglesia y, por extensión, la marcha de la propia historia.

Como es obvio las Iglesias Protestantes de todo el mundo, y más concretamente de Europa, quieren-queremos, celebrar este acontecimiento como el hito histórico que es y significa.

A pesar de que la Reforma Protestante ha llegado a nuestras tierras con siglos de retraso también nosotros tenemos que empezar a plantear la celebración de esta fecha como un hito histórico.

Esta celebración ha de permitirnos, a la Comunidad Protestante, tomar conciencia de nuestra propia historia y al resto de la sociedad tomar conciencia de nuestra realidad.

En poco tiempo la fecha formará parte de nuestro presente, por lo que ahora lo que tenemos que hacer es empezar a anticiparnos para que cuando llegue este hito lo podamos celebrar todos, es decir: unos y otros, tal y como se merece.

Las palabras que encabezan este artículo no son mías. Las pronunció el presidente de la Federación de Iglesias Protestantes, la FEREDE, el pastor José Luis Andavert, con motivo de la conmemoración de los 20 años de la firma de los Acuerdos de Cooperación entre el Estado y la Iglesia.

¿Se ha preguntado alguien por qué el Presidente de las Iglesias Protestantes llega a esta conclusión?

Pues habría que hacerse esta pregunta.

La respuesta es clara.

Pues porque después de 34 años de democracia constitucional hay importantes y significativas minorías que entienden que esta Constitución no responde a sus demandas de libertad.

Los protestantes forman parte de estas minorías.

La democracia es mucho más que la satisfacción de la mayoría.

La democracia es el encaje de las minorías, es la norma que permite que las mayorías sociales y políticas sean las que dirigen, garantizando que las minorías pueden ser lo que quieren ser y tal como quieren serlo.

En las democracias verdaderamente constitucionales las mayorías no desprecian los derechos de las minorías, sino que se sienten en la obligación moral y democrática de defenderlas.

Un día hablando con el actual Presidente de la Generalitat de Cataluña me preguntó abiertamente: "¿Necesitamos una nueva Ley de Libertad Religiosa?" Le contesté: "Depende de cómo se aplique la actual o de cómo se aplique la nueva ley."

¿Es necesario modificar la actual Constitución?

Pues, personalmente contesto: quizás sí o quizás no.

Esto depende de si con la actual Constitución o con un nuevo texto legal las minorías ganamos en libertades o en continuamos perdiendo.

Perdonen, ¿hay inteligencia democrática más allá de las declaraciones con las que se llenan la boca?

Pues que se demuestre.

Se ha celebrado en Barcelona el Primer Congreso Evangélico de Infancia. Es decir: una buena parte de organizaciones evangélicas europeas dedicadas a la infancia se han puesto de acuerdo para organizar este Congreso. Naturalmente, cada una de estas organizaciones había celebrado su correspondiente congreso europeo. Hay que poner en valor que muchas de ellas son organizaciones centenarias. La diferencia de esta vez es que se han reunido no para celebrar su congreso, sino para organizar el Congreso de todas ellas.

El hecho sería noticia en sí mismo pero lo que destaca como titular de este Congreso es la voluntad de los organizadores de poner en la agenda de la Iglesia Protestante el ministerio entre la infancia como una prioridad.

En esta vieja Europa, donde cada vez la gente mayor es más numerosa, hay que agradecer que nos recuerden que el trabajo entre la infancia es el ministerio de hoy para la Iglesia.

No es que la Iglesia Protestante no dé un gran énfasis a la atención a la infancia. Lo cierto es que prácticamente en todas las Comunidades Locales protestantes en el mismo momento en que se celebra el culto para los adultos los más pequeños tienen sus propias clases de espiritualidad cristiana en función a su edad. Es lo que conocemos como Escuela Dominical.

Lo que se ha querido impulsar con este Congreso es que de la misma manera que hace muchos años la Iglesia Protestante puso en marcha la Escuela del Domingo en todas sus Comunidades Locales ahora hay que pensar, y resolver, cómo debe transformarse esta escuela para adaptarla a los nuevos tiempos.

Más aún.

El Congreso ha querido hacer un llamamiento a los pastores y pastoras y a los responsables de las Escuelas Dominicales para pensar juntos nuevos modelos de intervención en la infancia que no se limite a la hora del Culto del domingo.

Aprovechando las muchas experiencias ya existentes y el hecho de poder aportar una mirada europea sobre la infancia, el Congreso ha trabajado en dos niveles: el europeo y el local. El europeo, a fin de aprender del otro. El local, con el fin de aportar soluciones concretas a las diferentes Comunidades Locales.

Una vez terminado el Congreso ahora es cuando empieza el trabajo.

Pero el trabajo empieza no sólo para los participantes en el Congreso, sino para toda la Iglesia Protestante a fin de estar atenta a las mejoras que nos propongan.

Joomla templates by a4joomla