El 31 de octubre es el día señalado para conmemorar el inicio de lo que se conoce como la Reforma Protestante de Martín Lutero y su intento de renovación de la vida espiritual y doctrinal de la Iglesia.

Hacer memoria de este hecho no forma parte del calendario litúrgico de la Iglesia Protestante pero sí de su simbolismo teológico.

Por esta razón es una fecha a recordar y es una fecha a celebrar.

Y por esta razón, durante 25 años, el Consejo Evangélico de Cataluña (CEC) puso sobre la mesa la necesidad de que, como mínimo, una vez al año la televisión pública de Cataluña retransmitiera un Culto Protestante -tal y como habitualmente se retransmiten otras celebraciones litúrgicas-. Y, en concreto, que se retransmitiera la conmemoración del Día de la Reforma Protestante.

Detrás de esta petición había una doble intencionalidad: mostrar la pluralidad religiosa del país y abrir el acceso a las minorías religiosas en la programación de actos litúrgicos.

Finalmente la petición fue atendida y los protestantes, junto con otras confesiones religiosas que más recientemente también lo habían planteado, pudieron acceder a la programación de actos litúrgicos en la televisión pública de Cataluña.

Hasta aquí las buenas noticias.

Pero la crisis económica también ha llegado a la televisión pública de Cataluña.

Esta crisis se ha llevado muchas cosas por delante y una de las que también se ha llevado es la retransmisión de los actos litúrgicos de las confesiones que recientemente lo habían conseguido.

Lo que hay que agradecer a la televisión pública de Cataluña es que, a diferencia de otras televisiones públicas, sigue entendiendo que su razón de ser es precisamente ésta: contribuir a hacer visible la riqueza cultural, social, política y religiosa del país. A diferencia de las televisiones comerciales, que están orientadas sólo a ganar dinero, la televisión pública debe estar orientada a equilibrar sus cuentas para hacer posible lo dicho anteriormente.

Es cierto, es una mala noticia que este año nos quedemos sin retransmisión del Culto del Día de la Reforma Protestante. Pero la buena noticia es que se están buscando fórmulas para emitir, en el transcurso del primer semestre del año 2014, un programa especial sobre el protestantismo en Cataluña.

La segunda buena noticia es que aceptan que las decisiones que hoy exige la crisis económica podrán replantearse más adelante.

Habrá quien diga que es una propuesta inaceptable.

Otros dirán que es realista en función del momento que vive el país.

Si me permiten, yo me alineo con los que consideran que ahora lo que es necesario es ser realistas.

El hombre de forma consiente o inconsciente se hace estas  preguntas: ¿Por qué estoy aquí? ¿De dónde vengo? ¿Hacia donde voy?. Existe varias especulaciones como respuestas, pero la mejor es la  revelación. Si yo tuviera en mis manos un invento que nunca habías visto jamás, tú no tendrías la menor idea del propósito de su creación. La única manera cierta de saber su propósito sería de preguntarle al inventor, la persona que lo creó, o leer el manual del usuario. Lo mismo pasa con la vida.  La Biblia es el manual del usuario de la vida y tu Creador es Dios.  La única manera de conocer los siete propósitos de Dios para nuestras vidas es si empiezas a conocerle más y más, deseo  compartir mi experiencia de crecimiento espiritual  y transmitir de alguna manera lo que el Espíritu Santo está obrando en mi vida a través del estudio de los siete propósitos. No pretendo que esto sea un manual  sino una guía para que cada uno llegue a tener un encuentro personal con nuestro Creador  Espero que decidas comenzar este viaje hoy.

HEREDEROS.-  Ser herederos es la consecuencia de haber sido reconocidos hijos de Dios, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”(Ro.8-14) . Pero para participar de la herencia hay una cláusula (Ro.8-17)“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Por que esta condición, es que no vasta el simple hecho de ser hijos, ya creí en Cristo, etc, y es suficiente  para participar de la herencia. Explicaré por que hay condiciones Dios sabe quienes son sus hijos, pero hay una cosa importante que el corazón es engañoso y perverso más que todas las cosas, entonces Dios nos deja en esta cláusula de su herencia y nos dice, que si realmente somos hijos vas a estar dispuesto a padecer con Cristo, vas aguantar la persecución, la burla de tus amigos, tu familia, tus compañeros etc., por que esta es la única condición para recibir la herencia.

 


Sucede que en esta vida caminamos sin ver las bendiciones que Dios tiene para cada uno de nosotros, por eso el Apóstol Pablo en su Carta a los Efesios 1.15-18, hace la siguiente oración: “1:15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 1:16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 1:17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 1:18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,”. En otras palabras no todo los cristianos tenemos la luz suficiente para poder ver con los ojos espirituales la riqueza en el mundo que no se ve y tenemos como única realidad lo que se ve que es temporal, Me dirás que la herencia es eterna pero en el Salmo 23 encontramos que la herencia ya la podemos disfrutar en esta vida y también en la vida eterna  23:6   Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días. En consecuencia debemos comprender que el bien y la misericordia deben acompañarnos para ser merecedores de heredar bendición, Veamos  (1 Pedro 3.8-10) 3:8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 3:9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. 3:10 Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos,  Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño; , sabiendo que del señor recibiréis la recompensa de la herencia por que a Cristo el señor servís (Col. 3.24). Finalmente veremos las características de la herencia que Cristo nos promete. (1 Pedro 1. 3-4) 1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 1:4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,: Describiendo cada una de ellas tenemos: Incorruptible, que no se puede corromper pudrir. Incontaminada, sin mancha sin contaminar. Inmarcesible, sin que se desvanezca o nunca desaparecerá, reservada en el cielo para vosotros guardada con la seguridad de que nadie la pueda tocar.


CONCLUSION.- Para disfrutar de la herencia, necesitamos el alumbramiento del Espíritu en nuestras vidas, por medio  de la oración y la lectura de la palabra de Dios y comprendiendo que el bien y la misericordia deben ser nuestros compañeros inseparables durante el resto de nuestra vida cristiana.  Amen

A raíz de la celebración del 20 aniversario de los Juegos Olímpicos Barcelona 92 la ciudad ha revivido, aunque haya sido efímeramente, aquel acontecimiento. Varios canales de televisión nos han permitido viajar en el tiempo para recuperar nuestra memoria histórica. Para muchos, aquellas imágenes emblemáticas de los Juegos han sido una novedad porque o eran demasiado pequeños para recordarlas o, incluso, aún no habían nacido. Para muchos más aún, el recuerdo no sólo nos ha transportado en el tiempo, sino que nos ha llevado a recordar cómo éramos nosotros mismos hace veinte años.

Una de las frases que más se ha repetido y que más se ha recordado es que aquellos fueron los mejores Juegos Olímpicos de la historia.

No seré yo quien lo desmienta, sino todo lo contrario. De lo que yo quiero hablar es de lo que pasó después de los Juegos.

En los Juegos Olímpicos todo está muy cuidado y por esta razón la dimensión espiritual forma parte del evento. En Barcelona, para atender esta necesidad, se construyó el Centro Abraham que cumplió a la perfección esta función, tanto durante los Juegos Olímpicos como durante los Juegos Paralímpicos -que se organizaron a continuación-.

Lo que se puso sobre la mesa en ese momento fue que, una vez acabados los Juegos, el Centro Abraham se transformaría en el símbolo y en el espacio de la pluralidad religiosa de la ciudad.

Por las razones que sean, finalmente el sueño no se concretó. Muchas pueden ser las explicaciones pero la que yo prefiero es creer que aún no era el momento.

Durante estos últimos veinte años han pasado muchas cosas. Entre los muchos cambios que se han producido, hay que poner en valor el nacimiento del GTER, el Grupo de Trabajo Estable de las Religiones, a iniciativa de las propias confesiones.

Hoy, el pluralismo religioso está reconocido en la ciudad hasta el punto de que contamos con un Director General de Asuntos Religiosos para ocuparse de estos asuntos.

Tal vez ha llegado el momento de que de nuevo nos planteemos la necesidad de volver a pensar cómo podría ser el Centro Abraham de la ciudad de Barcelona en el siglo XXI.

No hay prisa pero la ciudad se merece que, ahora que volvemos a hablar de la Barcelona del 92, también hablemos de uno de aquellos sueños que aún no hemos hecho realidad: el Centro Abraham de Barcelona.

El tiempo para las personas de la tercera edad o para la infancia es determinante. Experimentar la pobreza durante la infancia tiene consecuencias negativas que perduran toda la vida. Mientras que la media de países de la Unión Europea invierte un 2,2% de su Producto Interior Bruto (PIB) en políticas activas a favor de la infancia y de la familia, en España esta inversión se reduce al 1,4%. Y la situación de pobreza infantil con la crisis económica se ha incrementado.

Hay que poner en marcha las alarmas sociales.

No podemos esperar que la situación económica mejore.

Los niños y niñas afectados por la pobreza no tienen tiempo de espera.

Las entidades de Iglesia y la parte de Iglesia que representamos debemos levantar nuestra voz para defender los derechos de la infancia.

En primer lugar, debemos tomar conciencia entre nosotros mismos de la situación en que viven tantos y tantos niños y niñas, incluso dentro de nuestras propias Comunidades Locales.

En segundo lugar, una vez lo tengamos claro, hay que sumar a los movimientos ciudadanos y a las entidades sociales que trabajan a favor de la infancia para revertir esta situación.

Invertir en la infancia no es un gasto ni es una estrategia de futuro.

Invertir en la infancia es un derecho al que no hemos ni podemos renunciar.

No tenemos que invertir en la infancia porque no hacerlo conllevará un gasto económico y social aún mayor en un futuro no lejano.

Debemos denunciar la mirada mercantilista y la mirada economicista que se quiere imponer en nuestra sociedad.

Tenemos que hablar de derechos.

Debemos hablar de los derechos de la infancia.

Y también tenemos que hablar de los derechos que Jesús dio a los niños, a los más pequeños de la casa.

Jesús nos enseñó que los más pequeños de la casa forman parte de su Reino, forman parte del Reino de Dios.

Dejar fuera la infancia del Reino de Dios es inaceptable a toda costa.

El primer paso es tomar conciencia.

El segundo paso es actuar en conciencia.

El péndulo de la historia amenaza con volver. Al menos eso es lo que se desprende del programa emitido por la Primera Cadena de TVE "59 segundos", presentado por María Casado, en el cual se suponía que se iba a tratar de la posible futura ley de Libertad Religiosa. Al mismo fueron invitados a participar los representantes de las confesiones de notorio arraigo (Judíos, Musulmanes y Protestantes), los representantes de la Iglesia Católica y representantes de organizaciones de la sociedad civil.
En realidad el debate fue prácticamente un largo monólogo del señor Francisco Delgado, presidente de una organización llamada "Europa Laica". Los demás participantes trataron, con más aciertos (Mariano Blázquez, representante de la Comunidad Protestante) unos que otros y con algunos desafortunados desaciertos, de posicionarse sobre la cuestión que les convocaba.
Claro que la tarea no resultaba nada fácil dado que todas las preguntas iban dirigidas en primer lugar al representante del laicismo, que no de la sociedad laica. Y, por si no hubiéramos tenido suficiente, se añadieron dos participaciones grabadas del Presidente de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores.

En definitiva, en un espacio en el que se suponía que los representantes de las minorías religiosas, y de la Iglesia mayoritaria, iban a presentar sus respectivas posiciones sobre la futura ley de Libertad Religiosa se dio el protagonismo a los no religiosos y se centró el debate sobre la libertad de conciencia en lugar de centrase sobre la Libertad Religiosa.
Una vez más las minorías religiosas de este país se quedaron sin voz.
Hemos pasado de la exclusión histórica, a la que se ha habituado nuestra sociedad, a ser ahora excluidos por otros.
La libertad de conciencia es un derecho amparado por la Constitución y por otras normas legales. La libertad de conciencia, como la libertad de creencia, es un derecho individual conocido, reconocido y amparado, de manera sólida y consistente, por el actual ordenamiento jurídico en nuestro Estado de Derecho. Y si alguien piensa que esto no es así que promueva una ley específica que ampare todavía más este derecho individual.
El debate sobre la futura ley de Libertad Religiosa no ha de girar alrededor de la libertad de conciencia sino que ha de determinar cuáles han de ser los Ámbitos (Acuerdos) de Cooperación entre el Estado, en sus diferentes niveles administrativos, y las Confesiones Religiosas de este país - incluida la Iglesia Católica. Se trata, pues, de establecer el espacio del derecho colectivo para aquellas personas que se han agrupado, de manera estable, en función de su fe.
Hablar de otras cuestiones puede que resulte muy interesante pero se aleja de la Libertad Religiosa que necesita este país. Mejor dicho: de la defensa de la Libertad Religiosa de las minorías religiosas de este país, unas relaciones que han de estar basadas en la igual entre confesiones y entre estas y la sociedad civil organizada.
Reclamo nuestro derecho a dejar de ser ciudadanos de segunda en este país por el hecho de ser protestantes. ¿Es pedir demasiado a principios del siglo XXI? La Reforma Protestante se inicio en el siglo XVI. ¿Cuántos siglos hemos de continuar esperando para dejar de ser ciudadanos de segunda en este país?

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