Si la inteligencia se hereda, ¿lo espiritual también? ¿Es contagiosa la obesidad? ¿Será la espiritualidad contagiosa?

Quiero iniciar este artículo señalando algo discutible pero fácil de comprobar
LA OBESIDAD ES CONTAGIOSA, creo que nadie lo discutirá, pero salvo alguna excepción es muy evidente que padres obesos tienen hijos obesos o con alguna alteración de la conducta alimentaria. La razón por la que señalo en el inicio esta afirmación es que no la volveré a mentar hasta la conclusión final, aunque espero del lector  que en el transcurso de la lectura lo vaya reflexionando y haciendo equivalencias entre ambas afirmaciones y preguntas.
Es muy conocida por ser un best seller la llamada INTELIGENCIA EMOCIONAL, pero muchos desconocen que esa es solo una de las tantas inteligencias que existen.
A fin de ser didácticos diré que inteligencia  es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla adecuadamente según Wikipedia, otras definiciones más completas sería la etimológica, viene del latín “Intus” que significa  “entre” y “legere” que significa “escoger” es por lo tanto la función que nos permite elegir la mejor opción después de valorar los pros y los contra entre las distintas opciones. Es también la capacidad de aprender, hacer planes, inventar con lo que tiene, salir airosos de las dificultades, en definitiva, hacer lo mejor en cada momento.

Hay sin embargo otras inteligencias menos conocidas y sin embargo usadas, ignorarlas es hacer como quien no riega las macetas, terminará matando la planta de inanición si no la salva el tiempo y la lluvia. En estos tiempos de anemia espiritual desarrollar esta inteligencia aporta nuevas sensaciones, metas, valores, significados y hasta estados afectivos que enriquecen nuestra vida en su totalidad dotándola de transcendencia, el hombre interior- dotado de una existencia interna- y el hombre exterior- dotado de una existencia entre otras personas- es capaz de hacer cosas muy distintas según obren las distintas inteligencias potenciándose entre ellas, ya que estas son interdependientes entre si, nunca independientes a no ser que el hombre no sea anormal e insano.

 

Para vivir en equilibrio se necesita aplicar todas las inteligencias y cuando digo todas me refiero a  la Inteligencia lingüística, la musical, la emocional,  la lógico matemática, la espacial y visual, la intrapersonal, la interpersonal, la naturista o capacidad de realizar ajuste al medio ambiente natural y no por última menos importante, la espiritual. Hoy nadie discute que las inteligencias interactúan y conforman una capacidad del individuo de interactuar y conocerse a si mismo tanto intima con actuante y modificado, así que para controlarse en una situación y adaptarse adecuadamente debe actuar la inteligencia intra y extrapersonal, la emocional, la lingüística y también la espiritual pues sobre ella basamos si algo vale ( de valores) la pena, el sacrificio o la huida.

La inteligencia espiritual sitúa al individuo en el cosmos, en la civilización (arte, modas, modos, etc.) y lo dota de trascendencia dándole un destino, y un pasado un sentido a su existencia, le lleva a superarse a sí mismo a buscar mas allá de lo físico- lo metafísico- las razones últimas de su existencia, razones del corazón- alma- que la razón no entiende. El sentido de lo sagrado y de la experiencia religiosa y ética, eleva al hombre del plano animal o natural y lo coloca en el humano y trascendente. Y esto ¿se pega? . Al igual que debemos enseñar a hablar y con la lectura y el aprendizaje aumentamos nuestra inteligencia lingüística, con la urbanidad se enseña las normas interpersonales, igual que enseñamos a controlar nuestra emociones así también debemos hacer crecer la inteligencia espiritual. Todas ellas- las inteligencias- son innatas, todos venimos dotados de esos talentos uno más que otros pero como en la parábola debemos hacerlos crecer ya que según ello seremos de utilidad al que nos donó los talentos para ponerlos al servicio de todos, por ello nos hizo seres biológicos, psicológicos, espirituales y sociales. Abarcando como una cruz las dimensiones verticales que nos da la dimensión espiritual y la horizontal que nos da lo social, el nosotros. Para alcanzar este  fin debemos tener un proceso de interiorización y simultáneamente un proceso de superación del ego, del yo mismo para ser cada vez más nosotros. Releer el articulo acerca de Susana Wesley “ tuvo solo 10 reglas y 19 hijos” y comprenderéis porque somos metodistas y porque hacemos tanto énfasis en la inteligencia espiritual, aunque la llamemos Santidad, y veréis si como la Obesidad se contagia.
        
Recomiendo el texto homónimo de Torralba

Hace poco se ha celebrado en la ciudad de Barcelona la II Cumbre Interreligiosa Iberoamericana. Este tipo de cumbres son encuentros previos que se organizan antes del encuentro anual de jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos. Su propósito es poner en la agenda de los máximos dirigentes de cada país una serie de propuestas de trabajo que contribuyan a un mayor profundización en las libertades y en el desarrollo económico.

Por segunda vez en la historia se ha considerado que la perspectiva de las Confesiones Religiosas puede ser una aportación significativa a las conclusiones finales de la Cumbre.

La verdad sea dicha es que para el GTER, el Grupo de Trabajo Estable de Religiones, -organizador del encuentro junto con Religions for Peace- ha sido un reto importante organizar este evento y trabajar para llegar a unas conclusiones finales que respondan a la expectativa creada.

Este nuevo espacio de servicio y testimonio debe llevarnos a una profundización en nuestra propia reflexión sobre la parte del espacio público que estamos llamados a ocupar.

Si hace unos años el reto era trabajar para fomentar el diálogo interreligioso y para fomentar el diálogo con la sociedad civil, el reto de hoy en día es ser capaces de poner sobre la mesa propuestas de trabajo con vocación de cambio social.

Ya no basta con decir que queremos dialogar. Hoy en día hay que decir sobre qué queremos dialogar y cuál es nuestra hoja de ruta para este diálogo.

Tal vez por esta razón, en lugar de insistir tanto en el diálogo, lo que hoy tenemos que hacer es empezar a construir el discurso interreligioso. Este no debe ser un discurso en el que debatamos entre nosotros tal y cual cuestión teológica, sino en el que debatamos entre nosotros, desde las respectivas perspectivas de fe, cuáles son las carencias de este mundo que debemos denunciar y cuáles son los caminos que hemos de emprender para enderezar estas situaciones.

El reto es importante porque este discurso interreligioso no puede ser la resultante del pensamiento particular ni de una persona ni tampoco de una confesión, sino que debe ser fruto de un proceso que nos lleve a construir juntos respuestas para aquella parte del mundo a la que podemos aportar propuestas.

El reto nos pilla un poco a contrapié. Las situaciones de crisis que nos rodean, por su gravedad, exigen lo mejor de todos nosotros pero estemos atentos a este reto, no sea que la crisis nos haga perder el necesario discurso interreligioso que entre todos debemos construir.

 Mt 7:24-29.- "... tot aquell qui escolta les meves paraules i les practica, s'assembla a un home assenyat que va edificar la seva casa damunt la roca. Van venir les pluges i la torrentada, van bufar els vents i envestiren contra aquella casa, però no va caure, perquè tenia els fonaments sobre la roca. En canvi, tot aquell qui escolta les meves paraules i no les practica, s'assembla a un home forassenyat que va edificar la seva casa damunt la sorra. Van venir les pluges i la torrentada, van bufar els vents i envestiren contra aquella casa, que s'esfondrà, i la seva ruïna fou total. Quan Jesús va acabar de dir aquestes paraules, la multitud va quedar impressionada pel seu ensenyament, perquè els ensenyava com qui té autoritat i no com els mestres de la Llei".

Es coneix d'història d'un constructor que treballava per compte d'un altre amb molt anys sobre la seva esquena i que havia planificat la seva jubilació. Un dia va trobar al seu cap i li va expressar el seu desig de deixar la feina per gaudir una mica de la vida amb la seva esposa i la seva família, possiblement trobaria a faltar el sucós sou que cada mes obtenia, però la decisió estava feta.

El seu cap va lamentar la seva decisió, perdia un bon col•laborador, per no hi havia res a fer. No obstant el cap li va demanar un últim favor, li va demanar si podia fer-se càrrec d'una darrera construcció, li va demanar construís una nova casa com un favor personal.

El constructor va accedir però de mala gana, ja havia fet plans pels següents dies, però no podia dir que no. Va començar l'obra, però es veia d'un hora lluny que no hi posava el cor, utilitzava material de no molt bona qualitat, i la feina no era millor, era una desafortunada manera de finalitzar la seva carrera, però estava tan esgotat!

Quan va finalitzar la feina i el seu cap va anar a inspeccionar la feina, va treure unes claus de la porta principal i li va dir ¡Aquesta es la teva casa! És el meu regal per a tu.

¡Quin drama! ¡quina llàstima! Si hagués sabut que estava construint la seva pròpia casa la hagués fet de forma totalment diferent, ara haurà de viure en aquesta casa malgrat els defectes i pobres materials.

 

Aquesta història ens ensenya una lliçó: De vegades construïm també nostra vida de forma totalment distreta, reaccionem quan hauríem d'actuar disposats a fer el millor, no posem allò que hauríem de posar, i quan ens donem compte ens trobem allotjats a la llar que hem construït, si ho haguéssim sabut ho haguéssim fet d'un altra manera. Pensem en aquest constructor, en la seva casa, cada dia posem un clau, aixequem una paret o construïm un mur, edifiquem amb saviesa.

Però si la construcció és important degut a que el que construïm ens ho trobarem un dia o un altre, imagineu-vos els fonaments, per això el Senyor ens recomana construir sòlids fonaments perquè la casa no caigui.

L'escriptura que hem llegit, ens parla de fer els fonaments sobre la roca, això és fàcil d'entendre, penso que ningú amb una mica de seny faria els fonaments sobre la sorra, la casa no tindria consistència i qualsevol bufada del vent la enderrocaria.

 

Però malauradament quan passem al terreny de les bases en les qual assentem la nostra vida, la casa no deixa de ser una il•lustració de la nostra vida, no tenim tanta cura, veiem persones dignes que no fan cas d'aquest savis consells, es pensen que sempre tindran tems per canviar i de sobte, ve la pluja,el vent, la pedregada i tot s'ensorra; un exemple clar del que diem ho tenim amb el que està passant avui dia en el terreny de l'economia. Tothom pensava que l'alegria econòmica en la que vivíem, duraria per sempre, per no, de sobte, tot s' enfonsa i ja no hi ha remei, ara tot son plors.

Des del punt de vista de les nostres vides, passa quelcom semblant,no ens preocupen de res, tot si val, però de sobte ens donem compte que era un somni i que la realitat és un altra. Per això l'escriptura, ens recomana edificar sobre la roca i evidentment no parla d'una casa, parla de la nostra vida metafòricament.

 

El salmista ho tenia clar:

 18:2 El Senyor és la meva roca i el meu castell, el meu llibertador i el meu Déu,

 62:1 Només en Déu reposa la meva ànima, d'ell depèn la meva salvació. Només ell és la meva roca i la meva salvació, el meu baluard: no trontollaré!

 62:7 En Déu tinc la meva salvació i la meva glòria; la roca del meu baluard, el meu refugi es troba en Déu.

Si vols doncs construir be, construir per tu, per edificar la teva vida, has de confiar en Déu. El salmista, l'identifica en termes com: roca meva, la meva salvació, el meu refugi, el meu baluard, i a les hores respira fons i es diu: "no trontollaré".

 

Finalment només em resta dir que: La Roca es el Crist, això ho diu l'apòstol Pau.

 1Co10:4 4 "...tots van beure la mateixa beguda espiritual, perquè bevien de la roca espiritual que els acompanyava, i aquesta roca era el Crist".

Edifica sobre Jesucrist. Ell ja ha posat el fonaments – s'hi ha posat Ell mateix-, ha perdonat el nostres pecats, ha pagat el preu. Ara confia en Ell.

martin luteroUn año más todos los protestantes nos reunimos el 31 de octubre para celebrar el día de la Reforma Protestante. O mejor dicho: el día en que simbólicamente se inició la Reforma Protestante. Sin duda, una fecha para recordar sea cual sea nuestra fe y, incluso, para aquellos que dicen no tener ningún tipo de fe religiosa.

Todavía hay mucho desconocimiento por una gran parte de nuestra sociedad sobre lo que significó la Reforma Protestante en el seno de la Iglesia de aquella época y lo que ha significado hasta el día de hoy, tanto a nivel de espiritualidad como a nivel social.

La Reforma no sólo significó una mirada diferente de entender a Dios, sino que significó una mirada diferente de entender la fe cristiana.

La edad media llevó a la Iglesia todo el sistema penitencial que a principios del siglo XVI proponía la redención de nuestros pecados no sólo mediante las obras, sino gracias a la generosidad del bolsillo. Cuantas más indulgencias se compraran con dinero más perdón conseguiría.

Esta mercantilización de la salvación generó un bache de tal dimensión en el corazón de Lutero, y de buena parte de la gente que le rodeaba, que fue el calor que atizó el fuego reformador.

Lo que Lutero puso sobre la mesa, en su lectura del texto paulino a los Romanos, fue que la salvación sólo dependía de nuestra fe, que nada que pudiéramos hacer nos abría la puerta del corazón de Dios excepto la aceptación del camino ya establecido: creer en Jesús.

Parecía, y parece, una respuesta sencilla. Tan sencilla que para algunos representa una dificultad poder aceptarla.

La Reforma Protestante fue un llamado a depositar nuestra fe en Jesús.

Es la misma llamada que hoy presenta el mensaje reformado: creer en Dios es cuestión de fe. De fe en Jesús.

Juan 5:1-16

"El que oye mi palabra..." (Juan 5:24)

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De forma muy clara Jesús nos indica hoy que solamente en él se encuentra la esperanza para todos aquellos que vivimos en el mundo. Somos llamados a escuchar su palabra. Palabra de consuelo y de esperanza. Palabra de justicia y de vida. Como aquel centurión de Capernaun que no consideraba su hogar digno de ser visitado por Jesús, y que le rogaba que pronunciase la palabra. Esto bastaba para que su enfermo sanase.

Nada hay más urgente e importante en el momento presente: Jesús habla, ¡A él oid!También para nosotros, Jesucristo pronuncia una palabra de salvación. Es suficiente (y sólo su palabra es suficiente) para que el Padre celestial, en su gracia infinita, nos reciba justificados y haga de todos aquellos que no éramos su pueblo, un pueblo santo que proclame la gloria de su nombre.

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