De "11 de Septiembre" no hay uno, hay varios. Entre los que puedo recordar está el golpe de Estado chileno contra Salvador Allende, el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York y la Diada de Catalunya.

Las últimas Diadas de Catalunya están abriendo un nuevo debate político y social que está penetrando en las Comunidades Locales de la Iglesia Protestante por mucho que los pastores y las pastoras tratemos de mantenerlo fuera de nuestras cuatro paredes.

Sin embargo, antes de que la sociedad catalana y española se plantee la cuestión del separatismo o del unionismo hay un debate previo que ya ha llamado a la puerta de la Iglesia Protestante. Se trata del Derecho a Decidir.

La pregunta que se plantea es la siguiente: ¿Tiene el pueblo de Catalunya derecho a poder decidir sobre su propio futuro político?

Estar a favor del Derecho a Decidir no significa estar a favor de la Independencia de Catalunya sino estar a favor de que la gente pueda libremente opinar sobre su futuro político.

Se trata de una cuestión de derechos.

Habrá quien pueda estar a favor del Derecho a Decidir y que vote que Catalunya siga siendo parte de España y habrá quien esté a favor del Derecho a Decidir y que vote que Catalunya se independice de España.- naturalmente, si es que hubiera esa posibilidad.

Para algunas personas aceptar que Catalunya tiene el Derecho a Decidir sobre su propio destino es inaceptable. Para otras personas la defensa de la Derechos Humanos y de los derechos democráticos conlleva que los pueblos tengan derecho a decidir sobre su propio futuro político.

Para unos el Derecho a Decidir es una cuestión de interpretación de la legalidad para otros es una cuestión de derechos fundamentales.

Si se acepta que el pueblo catalán puede ejercer su Derecho a Decidir entonces se abre la puerta a que pueda haber, o no, una votación sobre el futuro político de Catalunya.

Si de entrada se niega el Derecho a Decidir es una manera efectiva de evitar que haya votación.

La verdad sea dicha es que ni unos ni otros tienen claro quien, en caso de que se produjera una votación, ganaría en las urnas.

La pregunta que cabe formularse ahora es la siguiente: ¿En qué afecta a la Iglesia Protestante esta cuestión?

Nos afecta de dos maneras:

Primera, porque es una cuestión de derechos y de derechos fundamentales y cabe preguntarse si debemos mirar hacia otra parte o si debemos plantearnos el debate.

Segunda, porque decidamos lo que decidamos institucionalmente se ha pedido a la Iglesia Protestante y a las principales Confesiones Religiosas de Catalunya, incluida la Iglesia Católica, que se sume a la defensa del Derecho a Decidir.

La petición nos ha puesto contra las cuerdas y nos ha puesto en la encrucijada. Podemos negarlo e incluso podemos dilatarlo en el tiempo pero aunque lo hagamos la verdad es que la historia sale a nuestro encuentro y nos demanda una respuesta.

Pero además hay otro debate: el de la independencia.

Querámoslo o no la cuestión de la independencia está en la vida cotidiana de la gente y, por extensión, está en la vida de las familias de nuestras Comunidades Locales.

Hay entre nosotros, al igual que en el resto de la sociedad, como mínimo dos grandes corrientes de opinión:

Por un lado están los que opinan que Catalunya debe separarse de España.

Por otro lado están los que opinan que Catalunya debe permanecer en España.

Para unos los que opinan diferentes son separatistas y para otros los que opinan diferente son unionistas. El porcentaje de unos y otros varía en cada Comunidad Local. Muchos ya han tomado partido. Otros lo harán en el transcurso de los próximos meses.

En contra de lo que se pudiera pensar la lengua relacional, catalán o castellano, no es un factor determinante a la hora de marcar posición política.

Seamos separatistas o seamos unionistas o no sepamos todavía lo que somos lo cierto es que este segundo debate social también llama a las puertas de la Iglesia.

¿Debe la Iglesia Protestante debe plantearse esta cuestión?

Seguramente para algunos la Iglesia Protestante debería plantearse la cuestión y debería hacerlo para reforzar sus respectivas posiciones políticas- sea una o sea otra.

Desde mi punto de vista nos haríamos un flaco favor a nosotros mismos, y a la misión y al testimonio que tenemos encomendado, si entramos en ese debate.

Por el contrario, el mensaje que debemos transmitir los líderes de la Iglesia Protestante es estos momentos es muy claro:

Primero, que como parte de la Iglesia de Jesucristo nuestra encomienda nos exige estar unidos a Cristo y entre nosotros y entre nosotras más allá de cuales sean los ideales políticos de cada uno de nosotros y de nosotras.

Segundo, que se decida lo que se decida la Iglesia Protestante de Catalunya siempre estará al lado de nuestro pueblo para llevar el mensaje de Salvación y Vida que está en Jesús, siempre estará al lado de nuestro pueblo para encarnar los Valores del Reino de Dios hasta que Cristo vuelva.

El mensaje de nuestra unidad y la responsabilidad de asumir la misión que Dios nos ha encomendado ha de estar muy claro y por encima de todo en la mente, el corazón y la voluntad de todos nuestros dirigentes y de todos y cada uno de los miembros de nuestras Comunidades Locales.

Y pienso que en estos dos puntos deberíamos reforzarnos unos a otros.

La cuestión de fondo que debe plantearse la Iglesia no gira alrededor de la independencia o del unionismo.

La cuestión que le han planteado a la Iglesia Protestante es si está a favor de los derechos humanos y, concretamente, si está a favor de que el pueblo catalán pueda ejercer su Derecho a Decidir.

Más de 800 instituciones en Catalunya se han pronunciado a favor de que el pueblo catalán pueda decidir. También lo han hecho las confesiones religiosas.

La cuestión que se le plantea a la Iglesia Protestante es si quiere decidir sobre el Derecho a Decidir.

Esa es nuestra responsabilidad histórica y según decidamos pasaremos a la historia.

Juan 5:1-16

"El que oye mi palabra..." (Juan 5:24)

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De forma muy clara Jesús nos indica hoy que solamente en él se encuentra la esperanza para todos aquellos que vivimos en el mundo. Somos llamados a escuchar su palabra. Palabra de consuelo y de esperanza. Palabra de justicia y de vida. Como aquel centurión de Capernaun que no consideraba su hogar digno de ser visitado por Jesús, y que le rogaba que pronunciase la palabra. Esto bastaba para que su enfermo sanase.

Nada hay más urgente e importante en el momento presente: Jesús habla, ¡A él oid!También para nosotros, Jesucristo pronuncia una palabra de salvación. Es suficiente (y sólo su palabra es suficiente) para que el Padre celestial, en su gracia infinita, nos reciba justificados y haga de todos aquellos que no éramos su pueblo, un pueblo santo que proclame la gloria de su nombre.

El sábado día 20 de Septiembre ha sido una fecha histórica. Más de 300 pastores y dirigentes evangélicos se han reunido en Barcelona, convocados por el Festival de la Esperanza, en un Culto de Pacto.

Los reunidos han querido manifestar su compromiso de trabajar para extender un mensaje de Esperanza a nuestra sociedad y a hacerlo desde la fe cristiana.

Hoy, cuando tanta y tanta gente ha perdido la esperanza, hay que volver a recordar que hay una Esperanza Permanente y que esta Esperanza Permanente está en Jesús.

Vivir la fe cristiana, volver a la fe cristiana, invitar a otros a vivir la fe cristiana. Este es el triple propósito del Festival de la Esperanza.

Este Festival nace con una primera iniciativa: apoyar la campaña "Cajas de la Navidad". Esta campaña tiene como propósito llevar una caja de zapatos llena de esperanza y de regalos para que miles y miles de niños y niñas de todo el mundo esta Navidad no se queden con las manos vacías.

Hablar de la fe cristiana también es hablar de solidaridad y este ha sido el primer paso que se ha dado en esta dirección.

Una buena manera de concretar la Esperanza Cristiana es hacerla llegar a los más pequeños. No conoceremos nunca los niños y niñas que recibirán nuestras cajas de zapatos esta próxima Navidad pero no necesitamos conocerlos para hacerles llegar el calor de nuestro corazón.

Este último fin de semana un buen grupo de Iglesias Evangélicas de Cataluña han salido la calle, a pesar de que la lluvia no ha ayudado, para demostrar su solidaridad con la Iglesia Perseguida de Irak y de Siria.

Con varias pancartas, donde se podía leer "Basta de perseguir cristianos" y con la letra "N", de nazareno- para identificarse con Jesús el Nazareno, se ha querido hacer llegar a los gobernantes una pública demanda para que actúen a favor de estos cristianos.

También se ha querido hacer llegar a estas víctimas el mensaje de que no están solos.

Y, por último, se ha querido hacer un llamamiento a la sociedad catalana, que siempre se ha mostrado tan solidaria con los oprimidos y perseguidos, para que también muestre su solidaridad con la Iglesia Perseguida.

Las concentraciones, las pancartas y las ofrendas que se han levantado este domingo a favor de los cristianos de Irak y de Siria perseguidos por su fe nos deben hacer reflexionar sobre nuestro sentido de ser Iglesia.

La Iglesia de Jesús no somos sólo los que nos reunimos cada domingo en la misma Comunidad Local. Ni tampoco somos sólo los que nos reunimos bajo una misma familia denominacional. Somos Iglesia todos aquellos hombres y mujeres que nos reconocemos seguidores y seguidoras de Jesús en privado y en público, en los buenos y en los malos momentos, cuando el viento sopla a favor y cuando sopla en contra.

Y ser Iglesia es también llorar cuando nuestros hermanos y nuestras hermanas lloran.

Hoy lloramos por nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia Perseguida. Y hoy oramos para que Jesús seque nuestras y sus lágrimas. Pero, especialmente, oramos para que Jesús consiga detener a los que son los causantes de su persecución.

 Mt 3:1-2.- Per aquells dies es presentà Joan Baptista, que predicava en el desert de Judea. Deia: "Convertiu-vos, que el Regne del Cel és a prop."

És impressionant els matisos que trobem quan llegim la Bíblia i especialment importants quan l'hem de compartir-los amb els demés.

Aquest petit paràgraf que encapçalem aquesta secció, ens parla del precursor que Déu va enviar per anunciar la vinguda del seu fill Jesucrist . El seu nom fou Joan, i feia parar l'atenció de la gent tot explicant que el Regne del Cel era a prop. A les hores afegia el consell "Convertiu-vos".

Si volguéssim fer el mateix avui dia i de la mateixa manera seria difícil que ens entenguessin, perquè avui ningú espera cap Regne del Cel, i l'expressió 'Convertiu-vos' pels nostres contemporanis, no té massa sentit.

Doncs be, per això deia de la importància del matisos. He estat llegint diverses traduccions i no és que diguin res diferent, però si que canvia la manera de dir-ho. No és el mateix llegir una Bíblia traduïda l'any 1909, o mes antiga, que una amb llenguatge comú, així com traduccions en altres llengües.

Mirant de fer aquest passatge més entenedor per els qui em llegiu, vaig trobar la versió francesa que deia "Canvieu d'actitud, doncs el Regne del Cel és a prop". Vet aquí la clau.

Altres paraules emprades en aquest mateix text diuen: "Penediu-vos", "feu penitència", però cap d'ells li fa honor, així que aquí, ara tractarem d'explicar què vol dir canviar d'actitud.

La veritat és que poques persones reneguen de Déu obertament, quasi be tothom se'n guarda de renunciar al concepte "Déu", -pel que pugui ser-. El mateix què passa en quan el bateig de infants, o fer cerimònia religiosa pels morts. Els qui son capaços de dir no creuen en Déu, però....per si de cas.

Només ho afirmen alguns filòsofs o intel•lectuals que fan d'aquest tema bandera, però ni tan sols aquests. Recordeu un anunci que van posar als autobusos de Londres i d' altres ciutats l'any 2011, que deia: "Probablement Déu no existeix, gaudeix de la vida"? (probablement... Ni les pròpies campanyes directes s'ho creien totalment!).

Però anem al quid: Què significa, què vol dir quan Joan diu al poble: "Canvieu d'actitud"?

Primer: Hi ha una realitat irrefutable, -li podem dir com vulguem-, però en el fons del cor de tots els homes, -si vols en un raconet molt petit-, existeix la realitat de Déu. Dons be, Joan Baptista els parlava directament a aquest raconet de la consciència que tots hi tenim a Déu, i els hi deia: "Canvieu la vostra actitud envers Déu". ¿Per què?

 

Perquè por haver-hi una actitud hipòcrita de la realitat de Déu, molts religiosos la tenen. Son aquells que diuen una cosa i fan un altre. Quantes persones que avui se'n diuen cristianes practiquen una ètica que és a les antípodes del que Jesús va predicar. Jesús deia als fariseus. ¡Hipòcrites!

Hi ha una actitud política i social correcte o incorrecte respecte la vida. Filtrada aquesta actitud per el tamís del Evangelis, tant l'actitud política com la social surten malparades.

D'exemple, el que ens trobem cada dia: Tothom sap els problemes que tenim al nostre país, se'n parla també molt de com sortir-nos, però ningú troba el camí, grans retallades, polítiques d'estalvi, etc. Evidentment jo no soc ningú per donar una solució política, econòmica o social, però estic ben segur que per trobar la sortida faria falta un canvi d'actitud, es a dir, ser conscients de la magnitud del problema i posar cadascú el seu granet de sorra. El polítics, empresaris, banquers que fossin una mica mes honestos, he dit una mica. Us imagineu que tants fessin un petit gir a la seva ètica? Els obrers, funcionaris, professionals, veiéssim el treball com una benedicció i no com un mal necessari. Per exemple, el dia del treballador, en lloc de fer festa, treballéssim gratuïtament. Un canvi d'actitud és el que ha de menester aquest país! Son exemples.

Ara, per arribar a experimentar Déu també és precís un canvi, un canvi d'actitud i...

Només pot haver una actitud correcte: És aquella que es disposa a acceptar el que l'apòstol Joan ens diu en el seu Evangeli:

 

"Aquell qui és la llum veritable, la que il•lumina tots els homes, arribà al món. Però, encara que era al món i l'havia creat, el món no el va reconèixer. Havia vingut a la seva pròpia llar i els seus no l'acolliren. Però a tots els qui l'acolliren, als qui creuen en el seu nom, els ha concedit el poder esdevenir fills de Déu. I aquests no ho són per naixement natural o pel desig humà, sinó que són nascuts de Déu.

L'apòstol Joan ens ensenya amb aquest escrit que reconèixer Jesucrist com Déu fet Home, és el principi del canvi d'actitud, canvi que ens fa esdevenir fills de Déu, -no per naixement o adscripció a cap sistema de pensament -si no per designi Diví.

Per que aixó es faci realitat es necessari un canvi d'actitud, cal passar, d'un no absolut, a una petita possibilitat, d'una petita possibilitat a acollir a Jesús dins de na nostra vida, a creure en el nom de Jesús com Salvador y Senyor...i mica a mica anirem experimentant la seva Presència, però tot comença amb... un potser, amb...una tal vegada... un canvi d'actitud.

En Joan Baptista tancava la seva crida amb una realitat, deia: "el Regne del Cel és a prop."

I si fa dos mil anys el regne del cel era a prop, imagineu-vos ara, deu estar a tocar!

És l'hora d'explicar clarament i amb l'empenta que calgui, que Jesús Natzaret, el mateix Jesús que va ser crucificat en una creu al Calvari, que va morir per nosaltres i que al tercer dia va ressuscitar, tal i com ho va prometre, tornarà a jutjar vius i morts.

 

Això ho testifiquen els mateixos apòstols quan després d'haver ressuscitat i donat instruccions, va pujar al cel en un núvol –i el relat segueix així :

Havent dit això fou alçat davant dels seus ulls fins que un núvol l'ocultà de la seva vista

I mentre estaven atentament mirant al cel, es van posar al seu costat dos homes amb vestits blanc que els digueren: "Homes de Galilea, què feu parats mirant al cel? Aquest Jesús que ha estat endut d'entre vosaltres cap al cel, tornarà de la mateixa manera com l'heu vist que pujava cap al cel."

Sí, el Regne del Cel és a prop. Canviem doncs d'actitud davant Déu, no és precís un canvi total, només considera'l. Ell farà la resta.

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