Este último fin de semana un buen grupo de Iglesias Evangélicas de Cataluña han salido la calle, a pesar de que la lluvia no ha ayudado, para demostrar su solidaridad con la Iglesia Perseguida de Irak y de Siria.

Con varias pancartas, donde se podía leer "Basta de perseguir cristianos" y con la letra "N", de nazareno- para identificarse con Jesús el Nazareno, se ha querido hacer llegar a los gobernantes una pública demanda para que actúen a favor de estos cristianos.

También se ha querido hacer llegar a estas víctimas el mensaje de que no están solos.

Y, por último, se ha querido hacer un llamamiento a la sociedad catalana, que siempre se ha mostrado tan solidaria con los oprimidos y perseguidos, para que también muestre su solidaridad con la Iglesia Perseguida.

Las concentraciones, las pancartas y las ofrendas que se han levantado este domingo a favor de los cristianos de Irak y de Siria perseguidos por su fe nos deben hacer reflexionar sobre nuestro sentido de ser Iglesia.

La Iglesia de Jesús no somos sólo los que nos reunimos cada domingo en la misma Comunidad Local. Ni tampoco somos sólo los que nos reunimos bajo una misma familia denominacional. Somos Iglesia todos aquellos hombres y mujeres que nos reconocemos seguidores y seguidoras de Jesús en privado y en público, en los buenos y en los malos momentos, cuando el viento sopla a favor y cuando sopla en contra.

Y ser Iglesia es también llorar cuando nuestros hermanos y nuestras hermanas lloran.

Hoy lloramos por nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia Perseguida. Y hoy oramos para que Jesús seque nuestras y sus lágrimas. Pero, especialmente, oramos para que Jesús consiga detener a los que son los causantes de su persecución.

La revista parisina "Le Point Références" acaba de publicar un número monográfico (Mayo-Junio 2014) sobre "Protestantismos". En su editorial justifica esta decisión con esta pregunta: "El protestantismo es hoy en día, junto con el Islam, la religión que reúne más convertidos en Francia. ¿Por qué? ".

Para contestar su pregunta abre dos puertas.

Por un lado, da una mirada a la historia de la teología protestante. Para ello, entre otros aciertos, lo que hace es presentar una serie de textos fundamentales del protestantismo sabiamente comentados por teólogos e historiadores.

Por otra parte, elabora su propia explicación que no tiene que ser, por propia, desacertada.

La tesis editorial que trata de demostrar es que el actual crecimiento de la Iglesia Protestante, incluso en Francia, es debido a la libertad de pensamiento que la define.

Argumenta a favor de esta tesis diciendo que el protestantismo es capaz de cuestionarse a sí mismo -una y otra vez-, a pesar de que ello conlleve divisiones orgánicas casi hasta el infinito, para repensar mejor su mensaje, su vivencia comunitaria y su acción.

Según François Clavairoly, el actual presidente de la Federación Protestante de Francia, cerca del 3% de la población se siente próxima a la fe protestante lo que significa que alrededor de dos millones de franceses se piensan a sí mismos como protestantes.

La conclusión a la que llega el portavoz de los protestantes franceses es que "siendo ultraminoritario están vigorosamente presentes en la sociedad francesa".

La publicación de este número nos ayuda a conocer mejor lo que está pasando justo a nuestro lado y lo hace a la manera francesa. Es decir: desde su centralidad. Sin embargo ese acento no desmerece en absoluto su contenido que resulta altamente enriquecedor para todos los que quieran estar atentos al futuro que nos espera también entre nosotros.

El fallecimiento del pastor Sebastián Rodríguez, a la edad de 85 (1929-2014), nos abre la puerta a recordar una vida y una lucha, una época y un pasado.

Su vida fue una vida comprometida con el Evangelio de Jesús.

Entre los muchos recuerdos quiero remarcar su entusiasmo y su dedicación. Era un apasionado de las causas en las que creía. Tenía la capacidad de ser emprendedor. Y su entusiasmo era una renovada invitación a participar en sus proyectos que no eran nunca proyectos personales, sino siempre proyectos de Iglesia. Él era la primera respuesta a las necesidades detectadas y desde dentro nos invitaba a otros a formar parte de ella.

Amaba sus causas y nos ayudaba a los demás a amarlas.

Hombre sin fronteras hacía de la carretera su aliada para llegar donde fuera necesario.

Sus preocupaciones fueron: la evangelización, la infancia y la juventud. Y a todas ellas dedicó lo mejor de su vida. Sin olvidar la consagración a la tarea pastoral en las diferentes Comunidades Locales donde fue llamado a servir.

De convicciones teológicas profundas, su vocación pastoral y la honestidad de su llamada le fueron transformando hasta llegar a ser un hombre ponderado de corazón generoso.

Su prestigio en el campo evangélico traspasó las fronteras de su familia denominacional siendo así reconocido en los homenajes de la entrega de la Medalla del Consejo Evangélico de Cataluña y en el reconocimiento del último Congreso Evangélico, el VII, celebrado en la ciudad de Barcelona.

Fue una manera de reconocer la valía de un pastor que logró nuestra estima y un merecido respeto.

Según publica la prensa más de 12.000 personas han sido asesinadas por esta organización , cientos de niñas han sido secuestradas para venderlas como si no fueran seres humanos y más de 50 Iglesias Cristianas han sido asaltadas.

Y estos son los hechos de los que tenemos noticia.

Los acontecimientos han trascendido por su magnitud y actualmente ya forman parte de la agenda de trabajo de muchos países y de los principales líderes mundiales.

La gente, tan normal como todos nosotros, al comentarlo sabe perfectamente de qué estamos hablando.

Detrás de esta acción continuada hay una manera de interpretar la realidad.

Yo diría que hay una amenazante manera de interpretar la realidad.

La gente normal como nosotros nos sentimos amenazados por gente extremista como ellos. Gente que ha hecho de su extremismo su razón de ser. Lo peor es que nos quieren hacer creer que lo hacen en defensa de una determinada religión.

No es verdad.

Lo hacen en nombre de su extremismo y utilizan una determinada religión como cobertura de sus acciones.

Todo extremismo es fanático y el fanatismo es la negación de la religión. De cualquier religión. Por definición una persona religiosa es, y debe ser, una persona que hace el bien a quienes lo rodean. Es una persona que no se deja llevar por los fanatismos de este mundo.

Permitidme que cite a Santiago, un autor del Nuevo Testamento cristiano.

En el capítulo 1 de su libro y en el versículo 27 escribe: "La religión pura y sin mancha delante del Dios y Padre es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad de este mundo".

Nos resulta fácil identificar el fanatismo de los componentes de Boco Haram.

La pregunta que todos nos debemos hacer cada día es más difícil de identificar: ¿Vigilo para no caer en la malicia (fanatismo, extremismo, simplismo) de este mundo?

Cáritas acaba de publicar un estudio según el cual España es el segundo de Europa en pobreza infantil. Evidentemente hay quien quisiera amordazar ésta y otras voces que ponen el dedo en la llaga.

Por este motivo ahora es cuando hay que mostrar nuestra solidaridad con Cáritas.

La valentía de Cáritas de decir las cosas tal como son, y de decirlo desde su plataforma, ha permitido amplificar el drama de la pobreza que se está viviendo.

En este país hay debates que siempre se quieren ahogar. La necesidad de ayudar a las familias a educar a sus hijos, la libertad religiosa, la pobreza y otros son debates que, en el supuesto que se abran, se hacen con la boca pequeña y terminan sin cambios sustanciales que modifiquen la situación actual.

Pero la realidad es terca y acaba imponiéndose.

Es el caso de la pobreza.

No podemos ocultar el incremento de la pobreza extrema y de la pobreza relativa de los últimos años.

Incluso la propia Unión Europea ha denunciado esta situación.

La denuncia de Cáritas, y de todas las otras ONGs de Acción Social que lo han hecho y que lo seguirán haciendo, no debe caer en saco roto. Debe contribuir a incrementar la conciencia social.

Difundir el dolor que generan estas situaciones es una buena manera de contribuir a incrementar nuestra conciencia social.

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