Los equipos de la pastoral penitenciaria se han reunido en su tradicional Jornada Anual. Esta Jornada, que se vio también afectada por la crisis y, por ello, se dejó de celebrar en los últimos años, se ha podido volver a celebrar.rezandoY este año ha vuelto y lo ha hecho con más fuerza.

Con más asistencia que nunca, y con un alto compromiso por parte de todos, la Jornada giró en torno a "Cómo forjar el carácter cristiano en un entorno penitenciario".

Evidentemente el reto que conlleva esta aspiración no es fácil pero en el transcurso de la Jornada se quiso dotar a los distintos Agentes Pastorales de herramientas para reforzar la experiencia de la fe cristiana en aquellos internos que se la hacen propia.

El casi centenar de personas que se reunió escucharon con atención las nuevas propuestas presentadas, que abrieron un interesante debate.

Uno de los énfasis que se quiso poner sobre la mesa es que hay que saber diferenciar entre la herramienta y su aplicación. Mientras que la herramienta es la misma para todos, su aplicación está en función del receptor. No saberlo diferenciar y aplicar la misma respuesta para todos no sólo no consigue el resultado esperado, sino que acaba desautorizando la validez de la herramienta empleada.

Por esta razón se ofreció, desde el Ministerio Evangélico en Prisiones (MEP), unas Jornadas de Formación para los Agentes Pastorales con un doble objetivo: Primero, capacitarlos mejor para la tarea que se desarrolla. Segundo, mejorar su capacidad para usar mejor las herramientas de intervención de que disponen.

La Jornada concluyó con una comida de hermandad donde los diferentes participantes pudieron reencontrarse con otros Agentes Pastorales que, por las circunstancias ya explicadas y conocidas, hacía tiempo que no se veían.

El cicle electoral ha començat. Les primeres votacions ens obliguen a una acció responsable: A qui votaré? És la pregunta obligada. Però el que jo els proposo és una pregunta més compromesa encara: A qui votaré des de la perspectiva de la meva fe?

La fe és una experiència transformadora de la vida humana i com experiència transformadora podem afirmar que és una experiència central a la vida de cada persona.

La fe és una experiència que abasta la totalitat de l'ésser humà i dins d'aquesta totalitat hem d'incloure la nostra decisió de vot.

Ens hem de deixar influir per la nostra ideologia? Ens podem preguntar. La resposta és obvia: sens dubte. Però la ideologia ha d'estar matisada per la nostra experiència de fe per no caure en el parany de contradir-nos a nosaltres mateixos i per no caure en la temptació que la nostra sigui una fe de diumenges.

Ara més que mai tenim més opcions polítiques.

Ara més que mai tenim la temptació de quedar-nos a casa defraudats per tanta corrupció i prepotència.

Votar o no votar és una primera decisió.

Escollir a qui votar és la segona decisió que hem de prendre.

Però abans de prendre aquestes dues decisions hem de fer un exercici des de la fe: qui afavoreixo i qui perjudico amb el meu vot?

Estic defensant, amb el meu vot, el que els diumenges es predica des del púlpit de la meva Comunitat local?

Potser hi ha qui pugui pensar que és una pregunta impertinent, innecessària o, fins i tot, imprudent.

Cadascú està en la seva llibertat de pensar el que cregui que hagi de pensar.

Jo soc dels qui recomana que cada creient es faci aquesta pregunta abans de plantejar-se si ha d'anar a votar o a qui ha de votar.

La Dirección General de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Cataluña ha publicado la actualización del Mapa de las Religiones. Dejando aparte los desiguales comentarios que aporta, a título de conclusión, en el estudio -que tal vez habrá que valorar más adelante- lo que se puede constatar es que en diez años la Iglesia Protestante ha multiplicado por dos el número de centros de culto. Es decir: el número de Templos Evangélicos.


El establecimiento de un nuevo Templo Evangélico no sólo nos cuenta un crecimiento numérico, sino una vitalidad organizativa y de liderazgo que lo hace posible.

Es, pues, un signo muy positivo.

Si entendemos el protestantismo de una manera amplia, como el resultado de todas aquellas Iglesias hijas de la Reforma Protestante del siglo XVI y los posteriores movimientos de avivamiento espiritual, podemos decir que esta rama del cristianismo goza de buena salud entre nosotros.

Multiplicar por dos el número de Templos Evangélicos en menos de una década podría hacernos creer, a propios y extraños, que nos hemos instalado en la autocomplacencia.

Nada más lejos de la realidad, la descristianización de Cataluña es una realidad creciente que también afecta a la Comunidad Protestante.

El ritmo de crecimiento de nuestras Iglesias no nos debe hacer olvidar aquella parte de los que han nacido en una Iglesia evangélica y que ahora forma parte de lo que llamamos "protestantismo sociológico". Tampoco debe hacernos olvidar que los que tienen más de 35 años -según datos del gobierno- viven más alejados de la fe que en décadas anteriores.

Dos ejemplos de dos realidades que son una señal de atención sobre la necesidad de repensar aún mejor la tarea a la que nos sentimos llamados y llamadas.


El 31 de octubre del año 1517 Martín Lutero clavó en la puerta de la catedral de la ciudad alamana de Wittenberg, las hoy famosas "95 tesis" sobre cuestiones religiosas candentes en aquellos momentos.

Este documento no sólo abrió un debate teológico, sino que cambió el sentir de la historia de la Iglesia y, por extensión, la marcha de la propia historia.

Como es obvio las Iglesias Protestantes de todo el mundo, y más concretamente de Europa, quieren-queremos, celebrar este acontecimiento como el hito histórico que es y significa.

A pesar de que la Reforma Protestante ha llegado a nuestras tierras con siglos de retraso también nosotros tenemos que empezar a plantear la celebración de esta fecha como un hito histórico.

Esta celebración ha de permitirnos, a la Comunidad Protestante, tomar conciencia de nuestra propia historia y al resto de la sociedad tomar conciencia de nuestra realidad.

En poco tiempo la fecha formará parte de nuestro presente, por lo que ahora lo que tenemos que hacer es empezar a anticiparnos para que cuando llegue este hito lo podamos celebrar todos, es decir: unos y otros, tal y como se merece.

El Gobierno de la Generalitat de Cataluña ha manifestado, en la persona de su Vicepresidenta, la señora Joana Ortega -acompañada por el Director General de Asuntos Religiosos, el señor Enrique Vendrell- su interés por saber cuál es el clima interreligioso que se vive en Cataluña a raíz de los últimos acontecimientos internacionales.


En este sentido ha encargado una encuesta, de la que próximamente dará los resultados, para saber cuál es la posición de la opinión pública catalana en relación a la cuestión que nos ocupa.

En la misma línea de trabajo ha convocado a los miembros del Grupo de Trabajo Estable de las Religiones (GTER) para escucharlos.

En el transcurso de la conversación mantenida se ha puesto en evidencia el buen clima interreligioso que se vive en Cataluña actualmente. Este buen clima es el resultado del buen trabajo realizado, entre otros, por el Grupo de Trabajo Estable de las Religiones.

Nuevamente se ha puesto en valor la existencia del GTER debido a que, a pesar de que entre nosotros lo vivimos como una realidad normal y habitual, en la mayoría de países de nuestro entorno justo ahora se plantean la necesidad de dotarse de un organismo de estas características.

La trayectoria de más de 10 años de trabajo conjunto del GTER hace posible que actualmente nos podamos plantear si lo que se ha hecho hasta ahora es suficiente, en las presentes circunstancias, o si hay que tomar nuevas iniciativas.

Que el Gobierno tenga interés en escuchar lo que piensa la opinión pública y lo que conocen los representantes de las Confesiones Religiosas es una buena noticia.

Seguramente el siguiente paso debe ser poner en valor lo que hasta ahora tenemos y hacerlo de tal manera que la mayoría de nuestra sociedad lo sepa y, además, tenga cuidado de no perder lo que ya hemos conseguido.

Este interés por mantener e, incluso, mejorar, si fuera posible, el buen clima interreligioso existente es, y debe ser, una responsabilidad compartida.

Las Confesiones Religiosas y la sociedad civil organizada tenemos una responsabilidad muy especial junto con los medios de comunicación sin olvidar que el 2015 es año electoral.

Es decir: también los partidos políticos tienen ante sí el reto de trabajar para mantener y agrandar el buen clima interreligioso existente.

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